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La Relación con el Recién Nacido

La Lic. Marcela Antebi cuenta en esta nota, cuáles son las características del apego vincular entre la mamá y el recién nacido.

 

 

 

 

 

Los grupos de crianza son grupos de aprendizaje de padres con sus bebés, desde que éstos son recién nacidos y hasta sus 18 meses. 

 

 

Pero, ¿qué es aprender? ¿Cómo se da este proceso? Aprendemos por necesidad biológica y social, para conocer, apropiarnos de la realidad: transformarla y transformarnos, crecer y llegar a ser lo que podemos ser. 

 

 

Así, desde la necesidad biológica de alimentarse para sobrevivir, el bebé produce un aprendizaje que le permite también apropiarse y transformar ese alimento en su organismo. El bebé necesita vincularse con su mamá para poder vincularse con el medio y este vínculo o interacción va dejando huellas.

 

 

El desarrollo del bebé se da desde lo afectivo, lo neurológico  y  lo motor. A medida que produce (realiza) acciones, éstas van siendo más ajustadas, variadas y eficaces.

 

 

De esa manera, con el transcurso de  los días, puede anticipar, saber por ejemplo que luego del hambre vienen la leche que lo alimenta y su mamá; aprende que ella es quien lo tranquiliza y su presencia le dice que va  a alimentarlo. Ella es quien puede apaciguar el dolor y regular el hambre.

 

El movimiento, voluntario o no,  también es una forma de comunicación que le permite satisfacer sus necesidades (por ejemplo, cuando estando satisfecho el bebé corre su cara del pezón).

 

 

 

En definitiva, desde que nace, el bebé tiene la posibilidad de expresar su necesidad de alimento, contención y cuidados, como así también de relacionarse.

 

 

Las conductas y actitudes con las que los bebés se expresan son parte de sus necesidades básicas,  sus condiciones internas,  y por eso son determinantes en su desarrollo. Pero sólo son posibles si encuentran un interlocutor más o menos estable que los sostenga; que en cada situación dé respuestas adecuadas.

 

 

 

 

Asimismo, los componentes básicos del apego son el cuidado y la protección. Los padres son quienes cumplen casi siempre esta función.

 

 

El bebé se apega a la mamá porque su primer objeto de exploración es ella. El sostén, el   apoyo y su capacidad para recibir las señales y emitir respuestas satisfactorias son condiciones primordiales de la comunicación que se establece. 

 

 

Pero para acompañar el desarrollo y crecimiento de sus bebés, las mamás necesitan estar abiertas, disponibles, atentas a observar el proceso, además de respetar las iniciativas y los tiempos del bebé, que no  necesariamente son los mismos que los de ella. 

 

 

Por estas razones, puede decirse que en gran parte de la mamá depende generar las condiciones necesarias para que el bebé desarrolle todo su potencial  afectivo, psíquico y motor.

 

 

 

Lic. Marcela Antebi

 

 

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