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Ahora Somos Tres

¿Cómo son los primeros días de un bebé recién nacido, una mamá y un papá?, es la pregunta que el neonatólogo Jorge César Martínez responde en su libro "El Increíble Universo del Recién Nacido".

"Seguramente podríamos calificarlos como los más fascinantes, excitantes y maravillosos días de estos tres seres humanos que, si bien podrán estar rodeados de temores, ansiedad, dudas, tendrán la especial satisfacción de hallarse tiernamente abrazados en la plataforma de lanzamiento de una nueva familia", define el doctor Martínez.

Sin embargo, ese lanzamiento también atraviesa por períodos más exigidos: los primeros 15 a 30 días pueden volverse caóticos. La nueva familia aprende a organizarse, a dejar de ser dos para acostumbrarse a ser tres. Todo esto con el agregado de que la mamá ha pasado por un parto -con lo que ello implica- y que la bajada de la leche, el dar de mamar y el revuelo hormonal del puerperio agregan más condimentos a la situación.

Por otra parte, la llegada del bebé produce un reacomodamiento en la relación de los padres. Ya no son dos, uno en función del otro, sino que una tercera personita irrumpe en sus vidas y los ubica en un nuevo rol: el de papá y el de mamá. Rol al que no estaban acostumbrados y que aprenderán a ejercer día a día.

Algunas mujeres tardan en reincorporar al marido porque sienten que su bebé es lo único que necesitan en el mundo y sólo ellas saben cómo atenderlo. Si bien requieren de su ayuda, desechan los consejos y sugerencias que los padres puedan aportar. Este sentimiento es absolutamente normal y pronto "descubren" que la maternidad y la paternidad van de la mano y que se necesitan mutuamente.

Además, algunas mamás pueden desarrollar el período llamado de "sensibilidad materna primaria", donde la mujer parece extraída de su vida anterior y se traslada por completo al universo de su hijo.

Otras mamás sienten vacío ya que "antes el bebé era propio, y ahora hay que compartirlo. Las caricias y las miradas, que eran para la panza de la mamá, ahora se trasladan al bebé", explica la licenciada María Laura Mammi, psicóloga clínica. "La mamá también puede sentirse como una "gran teta". Sumamente absorbida, que no tiene tiempo para otra cosa más que eso, lo que la anula en todos los otros ámbitos de la vida, de matrimonio, amigos. Ahí es importante la complementación con su esposo y la ayuda de los familiares", opina la licenciada Mammi.

Además, puede sufrir depresión postparto, aunque sea una mujer psicológicamente sana. Esto se produce por causas hormonales, dura poco tiempo y muestra a la mujer tremendamente sensible, con tendencia al llanto y un estado emocional lábil que requiere delicadeza en el trato por parte de quienes la rodean.

"Es mucho el apoyo, comprensión y acompañamiento que una madre necesita. Son muchas e intensas las emociones que vive y el rol del padre es fundamental en todo lo que se refiere a producir un marco de tranquilidad y seguridad que necesita la mujer”, explica el doctor Martínez en su libro. “Son muchas las expectativas a su alrededor, las críticas de los espectadores son fáciles pero hay que recordar lo que la sociedad actual le exige a la mujer: maternidad, desarrollo profesional, cuidado del matrimonio, complemento económico de la familia, ser ama de casa y además mantener la línea. En resumen, la mujer biónica. A veces no es sólo la sociedad sino ella misma la que se impone todos esos roles y lógicamente sobrevienen los conflictos", concluye.

A su vez, la licenciada Mammi cree que, para atenuar todos estos sentimientos, puede ser bueno dejar las cosas organizadas para la vuelta a casa del sanatorio. Y no sólo se refiere al cuarto y al ajuar del bebé, sino a los quehaceres domésticos. "Esto tranquiliza mucho y evita el desborde. Por otra parte, la familia -abuelos, tíos- debe ayudar en las asuntos de la casa, no del bebé, ya que esto último favorece la relación bebé-mamá", ejemplifica. Es que la incorporación del bebé y la organización no siempre son fáciles. Atender al bebé, aunque no se haga ninguna otra cosa en el hogar, es agotador y la ayuda será bienvenida.

"Es importante que la mamá tenga la contención del marido, la familia y el pediatra. No sólo se juega con la sola emoción de la mamá, también con la del bebé. La ecuación se aliviana con una buena contención del papá", explica Mammi.

Y a pesar de que la mamá está sumergida en el mundo del bebé y exigida por la lactancia o por el cuidado básico de su hijo, el papá puede convertirse en un gran aliado, no en un boicoteador ni en un convidado de piedra. Si bien no puede amamantar a su bebé, puede informarse sobre la importancia de la lactancia materna. Gracias al conocimiento, descubrirá que no está excluido y que también juega un papel importante. Su función pasa por comprender que este período es muy especial y que su mujer necesitará ayuda: un vaso de agua, más almohadones, cuidar al bebé mientras ella descansa.

Finalmente, la licenciada Mammi busca tranquilizar a las mamás asegurando que el caos del principio dura unas dos o tres semanas y luego queda en el recuerdo.

Día a día, la mujer aprenderá a ser mamá a su manera, a saber qué es importante y qué no; a reconocer y manejar los sentimientos que tiene. Incorporará al papá y pronto todo se normalizará y se sentirá mejor física y psicológicamente. Ambos podrán recuperar su vida, pero de una manera enriquecida.



Un tiempo para la mamá



Una cosa útil que la mamá puede recordar durante los primeros tiempos de la crianza del bebé, es que, aunque tenga muchas y nuevas obligaciones, también es necesario que pueda disfrutar de momentos de tranquilidad. Algunas ideas para tener esos espacios para ella misma y con las energías renovadas, seguir disfrutando de los primeros pasos en la maternidad pueden ser:



  • Relajarse: Es importante tener un momento para desconectar la cabeza por un rato de las obligaciones de la maternidad. Hacerse un baño de inmersión con sales, ir a la peluquería o a hacerse las manos pueden ser estrategias que renueven las ilusiones de una mamá cansada. También ayuda vestirse con más arreglo de lo habitual y maquillarse para ver otra cara en el espejo.


  • Hacer ejercicio: no significa propiamente hacer gimnasia, pero sí salir a tomar aire, a caminar un rato o ir a comprar algo al kiosco. Con el cochecito, o sola, ir mirando la calle y estar al aire libre un momento ayudará a que las actividades maternales no se vivan como una carga pesada.


  • Escuchar música: se puede hacer fácilmente cuando la mamá sale a caminar, o cuando se da un baño. Lo importante es tener un espacio propio y que por supuesto, alguien más mire al bebé mientras la mamá disfruta de ese momento.


  • Leer: cualquier cosa que le guste y tal vez, fácil de comprender, ya que probablemente no tenga muchos minutos seguidos para meterse en un libro.


  • Llevar un diario con sus pensamientos: aunque escriba dos renglones por día, sacar los pensamientos de la cabeza y verlos escritos, ayudará a tomar perspectiva sobre la situación, y cuando este primer período pase, podrá leer todo lo que sentía en esta etapa.


Hobbies

Si tiene ganas, es un buen momento para retomar algún hobby como tejer o pintar, y lo bueno es que al tiempo que crea algo y se relaja, puede hacerlo como regalo para el bebé (por ejemplo, tejerle un saquito, pintar algo para decorar su cuarto).



  • Compartir con su marido: ya sea ver un video, salir a tomar algo cuando alguien más puede cuidar al bebé o desayunar juntos, cualquier momento que pueda compartir con él será muy bueno para su rol de esposa, además de mamá. Si durante estos primeros tiempos de tener al bebé a upa todo el día duele la cintura o la espalda, se puede pedir al marido que haga masajes para aliviar las molestias y de paso obtener un mimo extra.


  • Descansar: pedir ayuda para dormir una siesta cuando la mamá se sienta muy cansada. El bebé podrá quedarse tranquilo con quien ella tenga confianza de que lo puede cuidar adecuadamente, y ella se levantará (aunque sean siestas de 20 minutos) más tranquila y con mejor humor.


  • Salir con el bebé: Es buena idea reencontrarse con las amigas, paseando con el cochecito. El bebé paseará y mirará la calle, y las amigas podrán hablar un rato de mujer a mujer. Una alternativa agradable es reunirse con amigos que tengan hijos en edades similares a las del bebé: nadie mejor que otra pareja de amigos para comprender una reunión en la que las charlas se mezclan con la lactancia, los cambios de pañal, y en donde todos hablarán en voz baja una vez que el bebé se haya dormido.


  • Disfrutar: por sobre todas las cosas, atesorar estos primeros momentos, y aunque alguno de ellos sea difícil, exigente o cansador, recordar que esta etapa de extrema dependencia pasará y pronto la mamá podrá mirarla como un hermoso recuerdo de los primeros tiempos del bebé en casa.

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