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El Paseo Diario del Bebé

Desde que nace un bebé es muy beneficioso acostumbrarlo al paseo diario. Esto le da la posibilidad de conocer el mundo, de relajarse, y le aporta una dosis necesaria de recreación. A las mamás también las beneficia pasear con su bebé, especialmente en los primeros tiempos, cuando todavía no han retomado otras actividades, ya que es la oportunidad para salir.

El paseo diario, desde los primeros días después del nacimiento, reporta a los bebés muchos beneficios: conocimiento del mundo, relax y recreación. Los consejos que recomiendan esperar unos días para sacar al bebé, en realidad, están privilegiando que la mamá encuentre suficientes oportunidades de descanso o que se organice esos primeros días un poco mejor. Para poder decidir cuándo salir con el bebé por primera vez, será útil conocer la opinión del pediatra al respecto.

 

 

 

 

Aunque un recién nacido permanezca dormido casi todo el tiempo que dura el paseo, igual surte efecto: el movimiento del cochecito y su balanceo, el aire o el sol, los sonidos, son sensaciones que el bebé va incorporando como habituales.

 

 

 

A las mamás también las beneficia pasear con su bebé, especialmente en los primeros tiempos, cuando todavía no han retomado otras actividades, ya que es la oportunidad para salir. Al ser primeriza, es posible que durante los primeros días, abrumada por la cantidad de tareas que demanda la atención de un recién nacido, esté tan extenuada que no intente siquiera asomar la nariz por la puerta de su casa. Si el bebé toma el pecho muy seguido, tampoco se sentirá segura emprendiendo un paseo de más de 20 minutos, porque temerá alejarse demasiado de la casa y que el bebé llore por hambre. La realidad es que, al principio, sólo 10 o 15 minutos de paseo en el cochecito son suficientes para que tanto la mamá como el bebé obtengan beneficios del aire libre. Además, el paseo también es una buena oportunidad para que el bebé se duerma más profundamente ya que el balanceo del cochecito puede contribuir a que se calme -y hasta estire un poco más la hora de la próxima mamada-.

 

 

 

Al principio, es importante que el lugar elegido sea próximo a la casa y que el paseo no dure demasiado ni sea en un ambiente demasiado excitante para el bebé. También hay que evitar los lugares muy concurridos o encerrados donde, tal vez, se fume o la novedad de un recién nacido provoque que todos quieran tocarlo o alzarlo. Peor aún, en ambientes con mucha gente, hay mayor probabilidad de que existan personas enfermas y que el bebé pueda fácilmente contagiarse.

 

 

 

Por eso, los primeros días bastará una vuelta alrededor de la manzana, aunque si el lugar de la vivienda es muy céntrico habría que evitar las horas pico, por los ruidos y la polución de la calle. Una visita a casa de familiares también es una buena opción, aunque no es buena idea pasar mucho tiempo en reuniones multitudinarias, ni siquiera en familia, porque tanto la mamá como el bebé necesitan tranquilidad para adaptarse mutuamente.

 

 

 

La duración del paseo se irá incrementando con el correr de los días y de acuerdo con la disposición de energías y tiempo para el paseo que tenga la mamá. Un bebé de alrededor de tres meses, probablemente haga varios paseos cortos diarios y algún otro más largo. A esta edad, cuando ya están mucho más tiempo despiertos, las oportunidades de aprendizaje se incrementan. 

 

 

 

 

Después del sexto mes, los bebés se interesan mucho más por su entorno y pronto comienzan a demostrar cada vez más sus preferencias en el momento del paseo. A partir del año, los niños suelen pedir bajar del cochecito y que se los deje deambular libremente, una vez que llegaron al lugar elegido, por ejemplo, la plaza. Ya para esta época el paseo se habrá prolongado mucho y puede llegar a durar hasta una hora y media. Probablemente, se realicen entonces dos paseos diarios largos, uno por la mañana y otro por la tarde. El niño, ya disfrutará de una amplia gama de programas y podrá ser llevado a cualquier lugar -salvo que esté enfermo y que no sea conveniente que salga-, desde hacer las compras hasta reuniones con muchas personas.

 

Algunas pautas para tener en cuenta, y pasear tranquilos:

  • En un primer momento, el paseo no debe ser motivo para que todos toquen al bebé -especialmente sus manos, que los chiquitos se llevan a la boca-, lo besen o quieran alzarlo. Si es así, es conveniente que la mamá se excuse o con sutileza manifieste claramente sus deseos: que no toquen excesivamente al bebé. Después del primer mes, se puede ser menos estricta respecto de estos cuidados.
  • No exponer al hijo a personas que puedan tener alguna enfermedad contagiosa (por ejemplo, en la sala de espera de un consultorio médico donde puede haber gente enferma).
  • Es mejor que al principio la mamá vaya mirando al bebé para descubrir si éste está disfrutando del paseo -muchos cochecitos tienen la posibilidad de que el manubrio cambie de posición-.
  • También puede ser bueno colocar el techo al cochecito para prevenir que cualquier objeto caiga en él y moleste al bebé. Es bueno evitar los lugares donde hay chicos jugando a la pelota o lanzando cualquier elemento que por accidente pueda perjudicar al bebé.
  • Salvo que el tiempo esté tormentoso, que nieve o haga frío polar, el bebé puede salir con todo tipo de clima, claro que adecuadamente arropado. Es recomendable llevar una manta extra, una protección plástica para el cochecito por si una lluvia repentina los sorprende o se levanta viento, y evitar las temperaturas extremas: si la mamá está sufriendo mucho frío o mucho calor, seguramente el bebé también.
  • Evitar la exposición a los rayos directos del sol, aunque haga buen tiempo. Usar un protector solar adecuado es necesario, ya que la piel de los bebés es muy delicada, si el pediatra autorizó el uso de cremas.
  • Durante la primera semana después del parto, la mamá deberá pasar mucho tiempo sentada u acostada, para descansar todo lo posible. Si sus fuerzas no son suficientes, no importa que el pequeño no salga de su casa en los primeros días.
  • Las compras pueden ser una buena excusa para salir con el bebé, pero hay que cuidar que los primeros días no se prolonguen demasiado. La mamá debe ser realista: no es bueno intentar hacer más de lo que las fuerzas le indiquen y si se aleja o demora demasiado, debe preveer el tiempo que le llevará regresar a su casa, ya que tanto ella como su bebé pueden cansarse muy pronto.
  • Cruzar siempre por las esquinas y si algo obstruye la visión del tránsito, no colocar el cochecito por delante al asomarse por la bocacalle para saber si viene un coche. No bajar del cordón con el cochecito si no se tiene asegurado el paso para cruzar la calle. Al pasar por las veredas, ser prudente al cruzar los garages : muchos no tienen alarmas que avisen el paso de un coche y también hay conductores desaprensivos que no se preocupan por los peatones.
  • Los bebés -de toda edad y los niños aunque ya se sienten- siempre deben ir en el cochecito sujetos con el cinturón de seguridad. Una vereda rota puede hacer que el cochecito se trabe y un niño que ya se sienta puede caerse del vehículo.
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