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Primeras Comidas, Primeras Manchas en la Ropa

¡Qué lindo es ver al bebé comer su primer puré de zapallo! U observarlo cuando se devora una manzana rallada. Esto comienza a suceder alrededor de los 6 meses. Por lo general, ese es el momento de la primera papilla, que puede ser de cereal, de arroz o de maíz, mezclada con leche materna o maternizada. También se incorporan a su dieta otros alimentos, como pueden ser los purés de frutas o de verduras naranjas.

El pediatra es la persona indicada para dar las recomendaciones acerca de la nueva dieta del bebé, los horarios y algunos trucos para hacerlo comer.

 

 

 

Sin embargo, aunque el momento es uno de los más esperados, cuando el bebé comienza a comer... pronto se convierte en el momento tan temido. Nada se salva de quedar con las “marcas” del bebé y de su forma particular de comer. Así, el tema de las manchas en la ropa y de la higiene del hogar comienza a ser toda una preocupación. 

 

Guía de manchas para la ropa del bebé (y para la de la mamá)

 

Como regla general, las manchas que deje la comida en la ropa deberán tratarse cuando estén frescas, para obtener un mejor resultado en el proceso de eliminarlas. Pero eso no siempre es posible. Si la mamá no está segura de que el producto no daña la prenda, debe probar su uso primero en una parte no visible y luego actuar sobre la mancha. Tratar de evitar el agua caliente porque, por lo general, fija la suciedad. Para manchas de proteínas, como la yema de huevo, la mamá debe usar un jabón biodegradable.

 

 

 

Si la tela manchada es blanca y de textura natural (como puro algodón) se puede blanquear con lavandina. Si es sintética o mezcla, pueden ponerse amarillas; es mejor un jabón biodegradable. Si la tela es de color, conviene no tratar sólo la mancha sino lavar toda la prenda, ya que puede quedar un manchón decolorado.

 

 

 

Las fibras naturales pueden lavarse a alta temperatura lo que es una gran ayuda para quitar las manchas y la mayoría de ellas sale haciendo un remojo previo antes de lavarla.

Las prendas delicadas requieren un tratamiento distinto, ya que se dañan con mucha facilidad. Hay que proceder intentando quitar las manchas con el procedimiento y producto menos agresivo sobre la tela.

 

Frutas: las manchas de frutas, especialmente las de color rojo, pueden dejar una marca permanente si no se las trata a tiempo. Si la mancha está fresca hay que enjuagar con un chorro de agua fría hasta que casi desaparezca. Si queda algo de color se le pueden agregar unas gotas de alcohol o quitamanchas. Si la mancha no está fresca, colocar un paño limpio debajo de la misma y aplicar partes iguales de glicerina con agua tibia con otro trapo. Dejar actuar una hora y luego hacer el mismo proceso que con la mancha fresca.

Otra solución para las manchas de frutas es aplicarles limón, que es un blanqueador natural.

 

Salsa de tomate: dejar correr el agua sobre la mancha. Aplicar un quitamanchas antes del lavado.

 

Huevo: quitar el exceso con un trapo blanco humedecido. En una tela lavable pasar una esponja de agua fría y salada. Enjuagar y remojar en jabón biodegradable.

 

Mermelada: todos los residuos que queden deben limpiarse con un trapo húmedo. El lavado debería eliminar la mancha cuando está fresca. Si ya está seca, remojar la tela durante media hora.

 

Remolacha: es una mancha difícil de quitar, ya que el color es fuerte. En tela lavable, enjuagar dejando correr agua fría hasta que desaparezca el color todo lo posible.

 

Grasa: quitar los restos de grasa con papel absorbente. Si la tela es natural, el lavado a alta temperatura y un buen jabón debe eliminarla. Si la tela es delicada, presionar sobre la mancha con un poco de aceite de eucalipto; luego lavar a mano o en lavarropas a baja temperatura. Si sólo está indicada la limpieza a seco en la prenda, pasar una esponja con agua limpia y tibia para quitar el olor.

En tapizados, colocar fécula de maíz sobre la mancha hasta que ésta comience a absorberse. Después de 10 minutos, cepillar el talco. Si la grasa no salió del todo, repetir el procedimiento.

 

Leche: si la mancha está fresca, mojarla con agua tibia y luego lavar la prenda como de costumbre (aplicar quitamanchas previamente, si es necesario). Si la mancha está seca, usar un jabón biodegradable.

 

Algunas recomendaciones útiles:

  • Si es verano y hace mucho calor, el bebé puede comer sólo con el pañal puesto.
  • Cuando se incorporan los semisólidos a la dieta del bebé, hay que cambiar el modelo del babero. Se recomienda que tengan mangas, sean bien amplios -le cubren todo el torso hasta el ombligo-, de una tela muy absorbente como toalla y con un forro impermeable para que no se moje la ropa del bebé.
  • Tratar de que la ropa que use el bebé cuando coma en la casa sea la más usada, para que no sea tan penoso si la mancha con jugo de fruta u otro alimento.
  • Un bebé puede tomar de un vaso que no tenga bombilla, si se le ha enseñado a partir de los seis meses a tragar pequeñas cantidades de líquido con cucharita. Pero es casi imposible que no vuelque un vaso de plástico sin manija, demasiado liviano para sus todavía torpes manitos. El primer vaso del bebé tiene que tener cierto peso en su base -vasos que se denominan “involcables”-, o tener una manija por donde él pueda asirlo sin dificultad.
  • Hay que proteger los tapizados de las sillas del comedor  y de los sillones, si el bebé está comiendo cerca. Lo más conveniente es hacerles fundas lavables a todas las sillas del comedor diario.
  • La mamá debe tratar de ponerse ropa cómoda y que no lamente manchar cuando le da de comer al bebé. Es común que los chicos, cuando comienzan a comer con las manos, toquen en el brazo o en el muslo con sus manos sucias de comida, a la persona que les da de comer dejando por lo general, manchas de grasa.
  • Un chico hasta los 4 o 5 años, por más que lo intente, encuentra cierta dificultad a la hora de maniobrar los cubiertos y vasos, o de comer ciertos alimentos. Con lo cual, para evitar situaciones enojosas para mamá y bebé, conviene prevenirlas: utilizar manteles muy lavables o plásticos y servilletas de papel.
  • Siempre que sea posible, tratar de introducir ciertas normas de higiene a la hora de comer, sin atosigar al bebé. De a poco, él mismo las irá incorporando y la mamá se sorprenderá al ver cómo trata de imitarla, limpiándose la boca con su servilleta o pasando su babero por la mesa de comer intentando dejarla limpia.

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