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El Alta Post Parto: Una Nueva Vida

Con el alta post parto, comienza la vida real. A partir de ese momento, el centro de atención de todos será el bebé. Pero el correcto cuidado del pequeño depende en gran medida de una buena recuperación de la mamá

 

"Cuando Josefina acababa de nacer, cada vez que la alzaba me emocionaba casi hasta las lágrimas, totalmente feliz … ¡Pero cómo me dolía todo! ¡Estaba agotada! Yo había oído decir que al tener el bebé en brazos, la mamá se olvidaba de cualquier dolor. Puede ser verdad para los de parto, ¡pero definitivamente no para los de post parto!”, recuerda con humor Mariana, madre primeriza.

 

Como cuenta esta mamá, las semanas que siguen al nacimiento suelen ser de gran exigencia para la madre. Su cuerpo empieza a recuperarse del embarazo y del parto­ o la cesárea. El lugar donde estaba implantada la placenta empieza a sanar y el útero recupera su tamaño original, similar al de una pera pequeña, al tiempo que los músculos y el tejido estirado vuelven a su forma normal.

 

Estos procesos frecuentemente van acompañados por algunos síntomas físicos: transpiración profusa, sobre todo nocturna; secreciones vaginales (irán disminuyendo en color y cantidad hasta desaparecer aproximadamente a las seis semanas); problemas en la piel; caída del pelo (es normal los primeros tres meses); problemas para orinar (es importante no aguantar las ganas y tomar mucho líquido); y hemorroides. Estas últimas normalmente se curan en no más de tres semanas. Para eso, los médicos suelen recomendar evitar el estreñimiento bebiendo mucha agua, consumiendo fibra y consultando al médico antes de tomar cualquier medicamento. También guardando una dieta baja en grasas y alta en proteínas.

 

A todos estos síntomas físicos, en algunos casos se suma uno de orden anímico: la famosa depresión post parto. Este cambio de humor se explica por la evidente modificación en todos los órdenes de la vida: a una verdadera revolución hormonal, se suma la alteración radical de la actividad y la exigencia normales. Al mismo tiempo que el cuerpo pide un descanso, un nuevo ser exige a gritos atención y dedicación. El tratamiento parece muy simple: descansar lo más posible. Justo cuando parece un bien inalcanzable, la mamá debe hacer un esfuerzo por dormir la mayor cantidad de tiempo, aprovechando para eso los ratos de descanso del bebé, evitando las tareas del hogar más exigentes y limitando las visitas. Dormir la siesta es casi una obligación.

 

Durante la primera semana, hay que limitar los movimientos y la actividad. Si a la madre le practicaron episiotomía, los puntos se caerán solos.

 

En la segunda semana también  se debe priorizar el descanso: tratar de permanecer el mayor tiempo posible en la casa. En estos días, llamar al médico y agendar la cita de las 4-6 semanas post parto.

 

La tercera semana es un buen momento para empezar con los ejercicios de Kegel, que consisten en interrumpir el chorro de orina durante la micción, para ayudar a prevenir la pérdida espontánea de orina y a aumentar la circulación del área donde se reparó la episiotomía, a la vez que mejoran el tono muscular pelviano.

 

Entre la cuarta y la sexta semana la madre visitará al médico, quien le practicará un examen pelviano y un chequeo de mamas si no está amamantando. A partir de este examen, si quiere podrá reasumir la actividad sexual, siempre recordando que –aunque esté amamantando– la mujer puede ovular y quedar embarazada.

 

 

El nacimiento de un hijo siempre significa un giro completo para toda la familia y especialmente para la madre. En los días que siguen al parto, las exigencias y los cambios para ella –tanto físicos como anímicos– serán muchos e importantes.  El bienestar del bebé depende en gran medida de la buena recuperación de su mamá: un proceso que merece la atención y colaboración de toda la familia.

 

El Cuidado de las Heridas
Aquellas que han tenido episiotomía, deberán higienizar la zona con un antiséptico local dos veces al día y evitar limpiarse con papel (es preferible el agua). Hacia la tercera semana ya no quedarán huellas de esta incisión. Las madres que han tenido cesárea, tendrán que volver a  la clínica a la semana para un chequeo de la herida operatoria.

 

En cualquiera de los dos casos, ante cualquiera de estos síntomas, llamar al médico: fiebre mayor a 38º en dos oportunidades separadas por cuatro horas; sangrado exagerado, secreción vaginal con mal olor, dolor abdominal, ardor o aumento en la frecuencia de orinar, inflamación o dolor persistente en las heridas.

 

 

 

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp.
 

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