Registrarse |
materna
Buscar
Página de Inicio
RecomendarFacebook Twitter Favoritos
Me gusta este artículo 2

Facebook

Twitter AddThis

Recuperar el Espacio Propio

El centro ha pasado de los padres al bebé y esto es normal.

 

Sin embargo, tanto para el niño como para el matrimonio, es importante recuperar el espacio de dos que tenían el hombre y la mujer antes de la llegada del hijo, y el rol de la mamá como mujer en la sociedad.

El tiempo de ser padres es único, irrepetible y fundamental. Hay una nueva vida cuyo desarrollo depende pura y exclusivamente de los adultos que están a cargo.

 

Esos adultos -mujer y varón- se descubren a sí mismos en un papel diferente. Ya no son uno en función del otro, sino dos en función de un tercero que absorbe su tiempo, inquietudes y preocupaciones.

 

Sin embargo, " las mujeres no somos solamente madres, así como los bebés no son solamente hijos. Una mujer puede haber forjado su identidad como esposa, trabajadora, amiga, hija, entre otras cosas. Al haberse producido una modificación tan importante en la persona de la mujer -convertirse en madre- todo el sistema de roles puede entrar en crisis. La relación con su marido puede sentirse distinta. Ocurre lo mismo en relación con el mundo", dice la licenciada Inés Biedma, en "Reflexiones sobre el Puerperio" (Revista “Mamando”, de FUNDALAM ).

 

Pero, con el paso del tiempo y a medida que el cuidado del bebé no es tan demandante, la mujer se vuelve a interesar por el mundo externo y deseará recuperar un espacio propio, así como un espacio del matrimonio. 

 

"Cuando un bebé irrumpe en la vida de un matrimonio, con su manifiesto deseo de imponer sus gustos y necesidades, se produce la perturbación del orden existente. Esto es muy importante porque en el orden existente está incluida la independencia que la madre acaba de conquistar y su ganado respeto por lo planeado según su criterio personal. El bebé, entonces, comienza a ser una amenaza para su recién ganada independencia", dice el doctor Jorge César Martínez en "El Increíble Universo del Recién Nacido". "En un principio, no es consciente de ello ya que la idea de tener un bebé es una experiencia excitante, atractiva, maravillosa y, en su fantasía, su bebé ‘ideal’ se adaptará perfectamente a su organizada vida".

 

Pero, según el doctor Martínez, el bebé tiene nuevas ideas que intentará imponer, nuevos ritmos a los que habrá que acostumbrarse a medida que se manifiestan su impulsividad y valiosa espontaneidad.

 

Martínez considera que la mamá debe sentirse segura de sí misma, permitir que su bebé domine la escena en un comienzo hasta que conozca su nuevo mundo y disfrute luego comprobando la nueva adaptación familiar. También aconseja a las madres no caer en ese grupo que espera normas mucho más rígidas de los niños que de los adultos. Todo tiene en la vida su tiempo y espacio.

 

"Este nuevo ser, esta maravilla de la naturaleza -explica- no va a interferir en sus planes de desarrollo personal o profesional en la medida que aceptemos esta realidad: está viviendo la experiencia más inolvidable, más extraordinaria, más espectacular que un ser humano puede vivir, el logro más trascendente del mundo: está dando vida”.

 

Los papás no están perdiendo independencia, sólo deberán estructurar una nueva, basada en las características de esta nueva vida entre tres si se trata del primer hijo. Aspectos desconocidos de la personalidad, surgirán ahora para dar más confianza y seguridad en muchos actos de la vida.

 

Martínez cree que toda mamá, usando el ingenio y la creatividad que cada circunstancia requiere, puede entregar a su bebé todo su amor maternal sin que ello invalide su también necesario crecimiento personal: "La maternidad no saca nada, por el contrario es un toque de varita mágica. Crecer y madurar junto con el bebé es una experiencia irreproducible que no hay que medir por su cantidad sino por su calidad".

 

Sin embargo, además de la crianza y educación del bebé, los padres también deben fortalecer el vínculo entre ellos dos, vínculo gestor de ese hijo que pensaron juntos. La vida matrimonial es un equilibrio entre la relación con los hijos y la pareja.  Al principio cuando nace un bebé, la mamá suele incorporar lentamente al papá porque está dedicada casi con exclusividad al nuevo integrante. Poco a poco, irán recuperando el espacio para ambos.

 

Si bien no existen recetas mágicas, se pueden seguir algunos consejos como tratar de hacer, de vez en cuando, algún paseo o salida solos, pidiendo ayuda a alguien que se ocupe, por unas horas, del bebé. Las salidas fuera de la casa son positivas porque no hay distracciones ni interrupciones y es un ámbito no cotidiano. También es valioso aprovechar los viajes en el auto o los tiempos muertos -esperas en algún trámite- para hablar y hacer más fluida la comunicación. Y, si ambos trabajan cerca, resulta bueno tratar de almorzar alguna vez juntos.

 

Todos estos consejos contribuyen a un diálogo fecundo. Y, en la medida en que los padres tenga un fuerte vínculo entre ellos, un profundo respeto por sus individualidades y gustos personales y un proyecto de vida en común, los hijos percibirán beneficios que les servirán a lo largo de toda su existencia.

Volver - mundomaterna.com


Copyright 2014 materna | Todos los derechos reservados
Contacto Contacto | Página Inicio Página Inicio | Recomendar materna
Seguinos en:
POWERED BY Logo Proximitas