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¡A Mover el Cuerpo!

Está comprobado que media hora diaria de actividad física aporta grandes beneficios a la mujer embarazada y a su bebé. Es una ayuda invaluable para el cuerpo que está cambiando.

 

 

En otras épocas, en las que el embarazo era considerado una época de fragilidad y debilidad para la mujer, a nadie se le hubiera ocurrido pensar en gimnasia para embarazadas. Pero en la actualidad la idea del embarazo como enfermedad está totalmente desterrada y se considera que en un embarazo normal, media hora diaria de actividad física moderada no sólo no representa riesgos, sino que aporta grandes beneficios a la mujer y a su hijo. 

 

La consulta con el obstetra es obligatoria antes de emprender cualquier tipo de actividad. A la hora de elegir un programa de ejercicio, es importante conocer los propios límites y posibilidades. Hay una gran diferencia entre las mujeres que hacían ejercicio antes de quedar embarazadas y las novatas. Y en este sentido, la primera situación es ideal porque el cuerpo está mucho más preparado para los cambios que sobrevendrán, sostienen los profesores de gimnasia. 

 

Para aquellas que están comenzando, se recomienda esperar hasta el segundo trimestre, hasta que estén superados los síntomas típicos de los primeros meses, como las náuseas, el sueño, las alteraciones digestivas y el dolor mamario, y su cuerpo esté habituado al gasto energético adicional que implica el embarazo.

 

Los cambios físicos que ocurren en el embarazo muchas veces provocan desequilibrios funcionales o posturales, que causan molestias y dolores. La gimnasia especial para esta etapa tiene en cuenta el nuevo cuerpo y sirve para estimular su normal funcionamiento. Es una excelente manera de prevenir los dolores lumbares y dorsales, la pesadez y la sobrecarga de los miembros inferiores. El ejercicio aumenta la resistencia,  la frecuencia cardíaca, contribuye a liberar tensiones, tonifica los músculos y aporta flexibilidad. Además, ayuda a reducir la aparición de várices y estrías y previene la constipación. Siguiendo con los beneficios, no es menor el elemento de autoestima: la actividad física ayuda a que –pese al aumento de kilos– el cuerpo no pierda su forma y, luego del parto, sea más fácil la recuperación de la silueta.

 

Dentro de las actividades físicas recomendadas, la caminata se ubica en el primer lugar. Constanza, madre primeriza de Valentín, está segura de que los veinte minutos diarios de caminata fueron una de las causas de un embarazo y un parto excelentes: “Yo nunca fui muy aficionada a la gimnasia, así que cuando supe que estaba embarazada ni pretendí empezar. En cambio, decidí caminar todos los días veinte minutos y lo hice durante todo el embarazo: tanto en el primer trimestre, en donde tuve un poco de náuseas, como en el último mes, con la panza enorme. Este ejercicio me hacía sentir activa, me llenaba de energía y además me ayudaba a dormir bien. Ahora que mi hijo tiene un mes, estoy empezando a retomar las caminatas”.

 

Las que sí se animan a la gimnasia deben recodar que las actividades de impacto, como los aerobics, no son recomendables. En cambio, encontrarán una amplia oferta de clases de gimnasia localizada especial para embarazadas. En estas clases los grupos son reducidos, de modo que la profesora pueda hacer un seguimiento individualizado de todas las mujeres, cuidando que no se fatiguen ni agiten con los distintos ejercicios. El lugar debe ser tranquilo y privado, de temperatura agradable y con buena ventilación. No menos importante es un ambiente de afecto y calidez. La profesora de gimnasia tiene que estar muy cerca de cada una de ellas, no sólo para controlar que estén haciendo bien los ejercicios y respirando adecuadamente, sino principalmente porque una embarazada necesita esa atención y contención. 

 

Los grupos musculares que más se ejercitaran son las piernas y los glúteos, que intervienen activamente en el parto. También se trabajan la cintura y la espalda para mejorar la postura y aliviar lo dolores. Con respecto a los abdominales, las aguas están divididas. Algunos profesores permiten abdominales suaves en el primer trimestre y luego –entre el cuarto y el sexto mes– los trabajan de manera encubierta, es decir, por reflejo en ejercicios orientados a otros músculos. Otros, en cambio, prefieren evitarlos desde el primer momento. Todos coinciden en suspenderlos totalmente a partir del sexto mes.

 

La bicicleta y la natación también son buenas alternativas. En todos los casos, la mujer deberá regular el esfuerzo que está haciendo. Una pauta para saber que el ejercicio no es demasiado exigente es poder hablar mientras se lo realiza.

 

Caminata, gimnasia, natación, yoga: las opciones para hacer ejercicio son variadas y los beneficios, según descubren las madres, se hacen sentir tanto en el embarazo mismo, como en el parto y el puerperio.

 

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