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Qué Vemos en las Ecografías

Casi una ventana hacia el bebé para la mamá, la ecografía es una fuente inagotable de información durante el embarazo.

 

 

 

Muchas de las mamás que leen este artículo nacieron sin que sus madres hubieran podido “espiarlas” desde su vientre; tampoco sabrían si esperaban nena o varón, ni contaban con la precisión sobre el devenir del embarazo para quedarse tranquilas, como tampoco tenían más certeza que la fecha última de menstruación para calcular el día del nacimiento de su bebé. ¡O saber si debían preparar el ajuar para más de uno!

 

Afortunadamente, la ciencia puede ahora brindar esos datos y muchos otros, que son la verdadera razón por la que el médico pide a la mamá que se haga ecografías. Entre los problemas que una ecografía puede captar desde temprano, para orientar su solución posible, están:

 

  • Diagnosticar un embarazo ectópico (cuando el bebé se implanta en una de las trompas de falopio o en el abdomen).
  • Determinar la existencia de ciertas anomalías en el bebé.
  • Determinar la causa de pérdidas de sangre (si las hubiere) durante las primeras semanas de gestación.
  • Orientar sobre la necesidad o no de realizar ciertos exámenes diagnósticos, como la amniocentesis o biopsia de las vellosidades criónicas.
  • Determinar posibles causas en el caso de que el útero crezca más rápido que lo normal.
  • Determinar la condición de la placenta y su ubicación (la placenta previa obstruye la salida del bebé del útero).
  • Determinar cambios cervicales que pueden predecir partos prematuros.
  • Determinar el tamaño del bebé, en relación con la estructura pélvica.
  • Evaluar el estado del bebé teniendo en cuenta los movimientos respiratorios y el volumen del líquido amniótico.
  • Verificar la posición del bebé y del cordón umbilical previos al parto, para prevenir asfixias, por ejemplo.

  

A lo largo de un embarazo normal, se recomiendan unas tres ecografías. La primera, entre la semana 8 y la 12. Normalmente, se tratará de una ecografía transvaginal, ya que el abdomen, a esa altura de la primera falta, no permite una evaluación detallada. En esta primera exploración, se confirma (o no) el embarazo, se asegura si el bebé se ha implantado bien, y se obtiene una medición bastante aproximada de la edad de gestación, por lo que esa primera ecografía es fuente fiable sobre la fecha de parto. La segunda ecografía se recomienda a las semanas 18 a 20, y una tercera entre las semanas 34 y 36. En la segunda, se pueden detectar malformaciones orgánicas y las condiciones de vitalidad del bebé. Todavía en esta fecha, debido a la presencia abundante de líquido respecto del espacio uterino, se pueden captar detalles importantes sobre la buena formación o no de las extremidades, como también la integridad de la columna vertebral, y descartar problemas renales, cardíacos o de los genitales. En estas semanas es posible, en muchos casos, detectar el sexo del bebé, algo fácil de confirmar si se ven los genitales masculinos claramente.

  

Durante el tercer trimestre, la función de la ecografía es detectar la ubicación de la placenta, comprobar el crecimiento del bebé, determinar que el cordón umbilical no rodee el cuello del bebé, cuantificar la cantidad de líquido amniótico, ver posición y presentación del bebé al momento del parto, calcular el peso aproximado y medir el diámetro biparietal de la cabeza. Está última medición, puede ayudar a calcular que la cabeza del bebé no sea mayor que la pelvis de la madre, y determinar qué pasos seguir en caso afirmativo. La Dra. Rafaelli, a cargo de los estudios ecográficos en el Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi, explica: “la proporción de líquido en relación con el cuerpo del bebé es muy importante para evaluar los datos obtenidos. Por eso, en las ecografías de los 4 a 5 meses del bebé es cuando la familia mejor puede apreciar la fisonomía: los deditos, los ojos; o ven chuparse la manito al bebé; todo esto impacta mucho y los hermanitos que acompañan a sus mamás lo disfrutan realmente.”

 

Si bien lo común todavía en la Argentina es que las ecografías se hagan en dos dimensiones, la tecnología acerca hoy a la tridimensión, agregando relieves y volumen a las imágenes obtenidas. Entre estas ventajas permite además una mayor precisión en el estudio, logrando un diagnóstico más preciso. La Dra. Rafaelli, revela: “En nuestro instituto usamos a diario el ecógrafo tridimensional, y esto aporta mucha emoción a las mamás y papás cuando ven a su hijo, además de proporcionar datos fundamentales.”  Sin embargo, no sólo hay que apreciar la imagen que la pantalla tridimensional devuelve. Lo fundamental es saber que un buen médico será capaz de analizar con precisión y pertinencia los datos más importantes para cada edad de la gestación.

 

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Comentarios
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Granma Dijo:
19/07/2010 12:26:06 p.m.

me parece muy buena esta informacion pero me gustaria saber al cuanto tiempo de embarazo puedo saber el sexo del bebé mediante una ecografia. gracias


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