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Urgencias en el Embarazo

¿Cómo saber si un síntoma debe preocupar? ¿Cuándo salir con urgencia al sanatorio durante el embarazo? Algunas manifestaciones corporales pueden anticipar un problema, y en ese caso lo más prudente es acudir cuanto antes al médico. Sólo él puede evaluar la situación y su importancia, como también anticipar el rumbo que se deba seguir. Por eso, prevenir no significa sufrir por anticipado.  

Algunos síntomas desconciertan a la mujer embarazada, y esto no significa que sean extraños o malas señales. Puede suceder que no sean habituales, y por esta razón no se lea sobre ellos tan frecuentemente. También puede ocurrir que, siendo indeseables, tengan una solución pronta o, al menos, no riesgosa para el bebé. Sin embargo, el temor a ser tomadas por ansiosas o exageradas, sobre todo en la mamá primeriza, no debe inducir a que la mujer se quede sola con su preocupación o, lo que sería peor, no consulte a tiempo a su obstetra.

 

¿Cómo saber si un dolor súbito es normal o requiere de un llamado telefónico al médico a las dos de la mañana? Algunos síntomas exigen prestar especial atención, pero si algún otro preocupa a la embarazada, siempre es mejor pecar de inexperta o precavida que angustiarse por horas, imaginando equívocos. Además, hay que considerar que la historia clínica de cada mujer (si tiene diabetes o presión alta, si sus partos anteriores han sido prematuros, si jamás había tenido pérdidas y ahora las tiene, etcétera) puede determinar cuán urgente es uno u otro de los siguientes signos:

 

 

Sangrados en la primera mitad del embarazo. Pueden deberse a:

 

  • El peligro de perder el bebé (generalmente acompañada de dolor en la parte baja del abdomen). Si el cuello del útero se abre, se presenta entonces la pérdida en evolución y, desgraciadamente, no puede detenerse. Pero si el cuello permanece cerrado, el reposo y algunos medicamentos como la progesterona ayudarán a llegar al final del embarazo.
  • Un embarazo ectópico (fuera del útero). El sangrado ayuda a diagnosticarlo y constituye una emergencia para la mamá, por la abundancia de sangre en el organismo.
  • El sangrado también está asociado a la enfermedad trofoblástica gestacional. Los componentes de la placenta sufren un cambio llamado degeneración hidrópica que da lugar a la formación de vesículas que se pueden expulsar en forma espontánea a través de la vagina. Este tipo de embarazo se conoce también como embarazo molar, ya que la mola es el tejido formado por las vesículas. En este tipo de embarazos, que no llegan a serlo en realidad, se  presentan otros síntomas como vómitos intensos y un tamaño de la matriz mayor de lo esperado para la edad del embarazo.

 

 

 

Pérdida de líquido por la vagina: Si es de color claro, con olor a lavandina, puede indicar que se ha roto la bolsa de líquido amniótico. Si hay contracciones, se anuncia el trabajo de parto, de manera prematura. Si no, igualmente hay que acudir al centro de salud pues hay riesgo de infección. En esta caso, es riesgoso tomar baños de inmersión.

 

 

Palidez extrema: La mujer está débil y tiene la piel, las conjuntivas y las encías pálidas, las uñas quebradizas, el pulso rápido (más de 100 palpitaciones por minutos), se sofoca y se desmaya con facilidad. La causa de estos síntomas puede ser una anemia grave. Este problema puede ser muy serio en el momento del parto o durante el puerperio, pues la pérdida de sangre agudiza la anemia. Es recomendable comer verduras de color verde oscuro (acelgas, espinacas, brócoli y otras), carne (vísceras, hígado, corazón, morcilla) y legumbres. De todas maneras, para controlar este problema es necesario acudir al médico y seguir sus indicaciones.

 

 

Sangrado en la segunda mitad del embarazo. Puede deberse a dos problemas principales:

 

 

  • Placenta previa, cuando ésta se encuentra cubriendo la porción interna del cuello del útero, sin más aviso que el sangrado. El diagnóstico se efectúa con un estudio de ultrasonido, y es importante evaluar hasta cuándo puede llegar el embarazo, según la cantidad de la pérdida. Es probable que se planifique una cesárea para evitar que la sangre ocasione problemas en la salud del bebé y la mamá, pero esto depende de la evaluación que haga el médico en el caso particular.
  • Desprendimiento prematuro de la placenta. En este caso, el sangrado se acompaña de fuertes dolores, similares a contracciones de parto. Se da cuando la placenta se separa del útero antes de que haya nacido el bebé, y se considera una emergencia médica, por la falta de oxigenación que significaría para el bebé. Por eso, lo más común es practicar una cesárea. Hay casos de placenta previa en los que la sangre no llega a salir por la vagina, pero sí se experimenta un dolor muy intenso, que sirve de alarma.

 

 

Vómitos incontrolables. Es normal que debido al efecto de las hormonas que circulan por la sangre de la madre cuando existe un embarazo se presenten ascos o náuseas y en ocasiones vómitos, técnicamente denominados emesis gravídica. Pero si se presentan a lo largo de todo el día e interfieren con la alimentación y la adecuada hidratación de la mamá (hiperemesis), requieren hospitalización para hidratar y reponer por vía venosa las calorías y electrolitos que ha perdido la mamá.

 

 

Hinchazón (Edema). Durante los últimos meses del embarazo los pies, tobillos y piernas se pueden hinchar, especialmente a últimas horas de la tarde y durante los meses de verano. Habitualmente esto desaparece con el descanso nocturno. Sin embargo, si las manos y cara se hinchan, hay que informar al médico, y no tomar ningún medicamento por cuenta propia. Algunas medidas pueden ayudar, como no permanecer de pie o sentada durante mucho tiempo, poner las piernas en alto –en lo posible- y ponerse sobre el lado izquierdo al reposar en la cama. Realizar ejercicios con regularidad también ayuda mucho, especialmente paseos o natación. 

 

 

Estos síntomas son los más habituales y hasta previsibles por los médicos. Por eso, en cada caso, ellos sabrán orientar la práctica y brindar los consejos más apropiados. Pero cualquier dolor, molestia persistente, o duda que inquiete a la mamá es suficiente para que ella busque la respuesta que la deje tranquila.

 


 

 


Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp.

 

 

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