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¿Cómo se determina el sexo del bebé?

En líneas generales, la expectativa por uno otro sexo es muy diferente con el primero que con el resto de los embarazos. La mayoría de las veces con el primero “da lo mismo”; los padres desean tanto a una niña como a un niño “mientras venga sanito”. Con el segundo embarazo, muchos quieren que sea del sexo contrario al primero.

De los 46 cromosomas que llevan consigo todo el patrón de información genética, el sexo de un bebé está determinado sólo por 2, conocidos como X e Y.

 

Los óvulos de una mujer contienen un cromosoma X, mientras que el espermatozoide de un hombre puede contar con un cromosoma X o un cromosoma Y.  Si un óvulo resulta fertilizado por un cromosoma X, el bebé será una niña (XX); si, en cambio, el espermatozoide conlleva un cromosoma Y, será varón (XY).

 

En consecuencia, la fórmula cromosómica del espermatozoide que fecunda es la que determina el nacimiento de una nena o de un varón. En ese sentido, puede afirmarse que el padre se convierte en el “responsable” del sexo del niño. Aunque esto no significa que sea él quien decida qué tener, sino que es el azar el que hace que la fecundación se asegure por uno u otro espermatozoide.

 

Además, se sabe, que los espermatozoides X e Y son diferentes. Los últimos tienen una cabeza mas pequeña y se desplazan mas rápido que los primeros. Por otra parte, parece que algunas anomalías  del esperma dañan a uno u otro grupo de espermatozoides. Esto explicaría por qué algunos hombres generan mas nenas que varones, por citar un ejemplo.

 
 
“Yo soy feliz si tengo la parejita”
 

 


En líneas generales, la expectativa por uno  otro sexo es muy diferente con el primero que con el resto de los embarazos. La mayoría de las veces con el primero “da lo mismo”; los padres desean tanto a una niña como a un niño “mientras venga sanito”. Con el segundo, muchos quieren que sea del sexo contrario al primero.

 

Pareciera que el hecho de “tener la parejita” es de suma importancia en la vida. A algunos les gusta ser mamá o papá de nenas, o de varones exclusivamente, pero la sociedad les dice que hace falta la parejita para ser felices.

 

 

El deseo de tener un hijo o una hija puede pasar por motivos mas superficiales ( “Quiero una nena porque me va a encantar hacerle trencitas”), hasta los mas filosóficos (“Que sea varón, hoy en día el rol de la mujer es muy difícil de sobrellevar”) o “no podría ser padre de una mujer” ;”las chicas son muy conflictivas”; “los varones siempre están mas ligados a las madres, se muestran muy compañeros”, “quiero un varón para continuar el apellido”; “ la mujer siempre tira para la familia de la madre”, y muchas excusas más.

 

En realidad cada persona que espera un hijo, recrea su propia historia.

 

Otros argumentan: “Ya tengo un varón, ojalá que el próximo también sea nene para que ambos jueguen y se lleven bien”. De todos modos, no siempre los del mismo sexo combinan una buena relación y los de sexo contrario se pelean como perro y gato.

 

Tal vez, esa persona tuvo un hermano del mismo sexo con el que se llevaba bárbaro y otro del contrario con el que se la pasaba peleando, porque tus hijos no tienen que ser iguales.

 

No hay ninguna regla que diga que dos hermanos del mismo sexo se lleven espléndidamente. Tampoco es una garantía ni de gran utilidad tener un segundo hijo del mismo sexo que el primero, cuando entre ellos existe una gran diferencia de edad.

 

Cada familia es un mundo. Y cada hijo posee fantasías y expectativas propias con sus hermanos. Hay algunos que por situaciones familiares, dificultades entre los padres o separaciones, se unen mucho mas entre ellos; otros resultan ser mas individualistas. Es imposible generalizar. Lo cierto es que un hijo es maravilloso  y siempre terminamos queriéndolo, fuera del sexo que fuera.

 

Además, ten en cuenta que ellos deben sentirse bien con el sexo con el que han nacido. Varón o mujer, hay que aceptarlo de la misma manera que un hijo acepta a los padres que le tocan. Si tenés una nena es muy perjudicial vestirla u obligarla a que se comporte como un varón. Ellos están muy pendientes del espejo de sus padres en el cual se ven reflejados. Y para darle fuerza y amor por sí mismo en su totalidad, debés aplaudir el don que posees: un ser único, dignísimo de querer, que hará que vayas olvidándote de tu “propia expectativa” del sexo y otras tantas.

 

 

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