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Preguntas al Ginecologo (Primer Trimestre)

El embarazo ha sido confirmado, aunque de forma casera. La futura mamá ya eligió al ginecologo y está dispuesta a seguir todos sus consejos, pero al llegar al consultorio y ver sillones con enormes barrigas, asoma la inquietud, el miedo, las dudas y mucha ansiedad. ¿Por dónde empezar? Hablándolo.

  

Para que el embarazo esté bajo control en todas sus etapas y no queden dudas de haber tomado las mejores decisiones ante una dificultad o un riesgo, es importante que la mamá y el bebé reciban un seguimiento minucioso. Por eso, elegir un buen ginecologo no es un trabajo menor: hay que tomarse un tiempo para asegurarse de que se ha elegido a alguien que está disponible para escuchar a la futura mamá (sobre todo si es primeriza), que la contiene y le resuelve sus dudas, que le brinda seguridad y firmeza en sus decisiones (lo cual será muy importante hacia el final, cuando se acerque la fecha de parto, y más todavía durante éste). Por ejemplo, debe verificarse si el profesional elegido atenderá llamadas en cualquier momento o si al menos trabaja con médicos en quienes deriva situaciones cuando no puede asistirlas.En la primera visita, el ginecologo tomará datos clínicos de la mamá, que incluyen antecedentes familiares de temas clave en el embarazo, como la presión alta o la diabetes. Anota el peso de la mujer en ese momento, y a partir de allí llevará el control de su evolución. También le indicará análisis clínicos de orina (para evaluar eventuales problemas renales, como la infección urinaria) y de sangre (para detectar la presencia suficiente de hierro, calcio, anticuerpos contra la rubéola, el HIV (sida) y la toxoplasmosis.

 

Entre las preguntas más frecuentes al ginecologo en el primer trimestre de embarazo, se encuentran las siguientes:

 

¿Cómo puedo dominar las náuseas matinales?

 

Los cambios hormonales y el exceso de ácidos en el estómago son los principales factores que contribuyen a que el 80% de las embarazadas sienta náuseas, las cuales suelen desaparecer hacia el cuarto mes. Pueden estar acompañadas de vómitos, pero si estos son demasiado frecuentes hay que consultar al médico, para evitar problemas de deshidratación. Como las náuseas se empeoran con el estómago vacío, puede ayudar a controlarlas el comer con frecuencia pero en pequeñas proporciones y tener a mano algo liviano (como galletitas de agua) para comer algunas antes de levantarse de la cama, dejando pasar unos treinta minutos. La situación puede empeorar si se ingieren comidas picantes y frituras, por lo que es necesario desterrarlas de la dieta de la embarazada.

 

¿Por qué tengo que tomar vitaminas?

 

El bebé en formación hace que las células que lo conforman se reproduzcan a tal velocidad que todo el cuerpo de la mamá está a su disposición para proveerle de las vitaminas, proteínas y calcio necesarios. Por eso, además de ser una fuente para él, las vitaminas, el hierro y el calcio son imprescindibles para la mamá, para que no tenga anemia ni falta de calcio en sus huesos, y pueda fomentar el normal desarrollo de los huesos del bebé. El ácido fólico también es vital; ayuda a evitar riesgos en la formación de la médula ósea del niño, y se encuentra principalmente en alimentos como las lentejas, los garbanzos, el maní y el hígado, aunque también en la lechuga, la banana, el tomate, los espárragos y la espinaca.

 

¿Debo suspender la gimnasia, el deporte u otras actividades físicas? 

 

No es necesario hacer una vida sedentaria durante el embarazo, sino todo lo contrario. Sin embargo, hasta que la mamá no siente la seguridad que da haber pasado el tercer mes, suele tener una instintiva reacción de cuidado para con el propio cuerpo, y eso está muy bien. Pero estar embarazada no es estar enferma, de modo que –a menos que por alguna causa el médico lo aconseje- no está contraindicado subir y bajar escaleras (sin trotar, para evitar caídas que sí pueden traer problemas), hacer gimnasia sobre la base de ejercicios rítmicos y lentos, manejar un auto, viajar en avión (aunque no durante todo el embarazo, ni en todos los casos), etcétera. Una actividad que suele desaconsejarse es montar a caballo o practicar esquí (acuático o en la nieve), también por los riesgos de caídas. En cambio, son muy aconsejadas la natación y las caminatas (unos 20 minutos diarios).

 

¿Puedo tomar medicamentos?

 

Por lo general, los médicos prefieren evitar todo tipo de medicinas. En una mamá embarazada, los remedios actúan también sobre el embrión, que es particularmente sensible a los efectos que puedan desarrollar esas sustancias. El período embrionario abarca las ocho primeras semanas, hasta conseguir la mayor parte de la características anatómicas de la especie humana. Es la etapa de la formación de los órganos por excelencia; por ello la acción de agentes externos, tanto químicos (medicamentos) como físicos (rayos X), pueden originar malformaciones congénitas. Una forma de resguardar estos problemas, es evitar conscientemente el contacto con enfermos infecto contagiosos, sobre todo en el primer trimestre. Jamás una mamá debería someterse a ninguna forma de rayos X, así que si se tienen dudas sobre si se está embarazada o no, hay que evitarlos.

 

¿Es normal sentir mucho sueño y desgano?

 

Absolutamente. La necesidad de dormir más (hipersomnio) es causada por los cambios hormonales, además de la actitud de repliegue e introspección generalmente asociadas con la primera etapa del embarazo. También es probable que disminuya el deseo sexual, muchas veces por prejuicios (temor a dañar el bebé, o sentirse menos atractiva) o por molestias corporales. Pero según avanza el embarazo esto va desapareciendo y la mamá puede disfrutar de cada etapa con mayor tranquilidad que en el primer trimestre, dejando lugar al deseo de ser madre y formar una familia.

 

¿Qué cuidados debo tener con el cuerpo?

 

Muchos, pero no sólo en el embarazo sino en toda vida que quiera ser saludable. Evitar el estreñimiento es uno de ellos, y hay que hacerlo por medio de la ingesta de productos naturales, como tomar jugo de naranja o kiwi al levantarse, tomar yogur, comer frutas y verduras, además de abundante agua. El peso no debe excederse, lo ideal es no pasar de las 25 libras, aunque esto varía según la contextura física previa de la madre. Para evitar las várices, no se recomienda depilarse con cera; como la aparición de várices es un factor de irrigación hereditario pero que empeora debido al peso del embarazo, es una buena opción para evitarlas el acostarse y elevar las piernas durante unos 50 minutos diarios.

 

Asimismo, la presencia de mayor flujo vaginal es normal durante el embarazo, por lo que hay que cuidar la higiene diaria y usar ropa interior de algodón (es más absorbente). A partir del octavo mes, no se recomiendan los baños de inmersión (por si hubiera alguna pérdida). También habrá que cuidar los pechos de manera especial (aplicando crema de manteca de cacao y masajeando), como también evitar la aparición de estrías (con masajes y emulsiones humectantes en abundancia, sobre todo en la zona del abdomen).

 

Por último, debería visitarse al dentista al menos dos veces durante el embarazo, pues la saliva altera su nivel de PH y ocasiona mayor posibilidad de caries.

 

¿Hay algún alimento que deba evitar?

 

Las bebidas alcohólicas y las gaseosas no están prohibidas, pero deben ser evitadas, lo mismo que el café y, por supuesto, el cigarrillo. La alimentación debe ser cuidada (sobre todo, en calidad) y variada (en nutrientes y vitaminas). Debe procurarse tomar dos litros de agua diarios. Evitar los picantes (que suelen causar acidez y hacer que empeoren las hemorroides, si se padece de esto); son preferibles los condimentos naturales, como el ajo y el limón.

 

 

Aquí se han considerado sólo cuestiones generales, pero así como cada persona es única, sus dudas y las maneras en que viva cada embarazo también lo serán. De modo que las preguntas van variando, también a medida que una mujer tiene embarazos sucesivos: al principio probablemente pregunta todo con detalle; ya experimentada, en cambio, se le pueden ocurrir preguntas tal vez más sofisticadas  que antes no se le habían pasado por la cabeza. Por eso, cada mamá embarazada debe sentirse libre y segura para preguntar todo lo que le preocupa, aunque crea que al médico le parecerá excesivo. Un buen obstetra sabe que además de crecer un bebé adentro, hay un cuerpo afuera que lo sostiene con su corazón y con su mente, y que lo mejor es mantener a esa mamá en armonía, respondiendo con seriedad y afecto a sus inquietudes, ya que todas son importantes para ella.

 


 


Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp

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