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Anidar: Esa Necesidad Impostergable

El Síndrome del Nido o Instinto de Anidamiento es una manifestación habitual en las embarazadas, que sienten una necesidad irrefrenable de tener todo listo para el momento de la llegada del nuevo miembro de la familia. Qué riesgos deben evitar para no perjudicar el normal desarrollo del embarazo. Cómo combatir la ansiedad y el insomnio. 

 

 

 

 

 

 

“En realidad, mi fecha es para el 30 pero no creo que llegue a terminar de decorar la habitación para ese día. Mi bebé tendrá que esperar un poco más”, dice en broma Mariela Nazar, que se puso a empapelar la habitación del bebé y a pintar guardas en sus muebles, veinte días antes de la fecha probable de parto que le indicó su obstetra. Esta es una de las manifestaciones del Síndrome del Nido o Instinto de Anidamiento, que se caracteriza por una disposición inusual de energía por parte de la embarazada y unas ganas irrefrenables de limpiar y ordenar la casa, o dedicarse a tareas -a veces pesadas- que habían estado postergadas o que no se consideraban necesarias pero que se acometen en la última etapa del embarazo por ese exceso de energía. El anidamiento se manifiesta incluso hasta momentos antes de comenzar el trabajo de parto. Es, según los expertos, una muestra del deseo inconsciente de prepararse para el nacimiento.

 


Para Brígida Morgenroth, especialista en psicoprofilaxis para partos, el anidamiento se da naturalmente en todas las embarazadas. “Tener todo preparado les da una cierta seguridad porque es algo concreto que se puede hacer para la comodidad futura del bebé y de su familia”, explica. Es que todas las demás “ansiedades” no se pueden resolver ya que giran alrededor de cosas tan inciertas como, por ejemplo, cómo será el bebé, su desempeño como madre, cómo será el parto, interrogantes todos que sólo tienen como respuesta la incertidumbre y la esperanza de que todo transcurra lo mejor posible. Los preparativos también  pueden ayudar a disminuir la ansiedad que provoca el fuerte deseo de que el bebé nazca.

 

“Mi marido estaba asombrado. Por lo general, soy súper desordenada y no me gustan las tareas de la casa pero desde los últimos 15 días antes del parto, tenía la casa impecable: me quedaba hasta cualquier hora planchando o limpiando”, cuenta su experiencia María Inés Caffa.

 

 

Si bien anidar es una necesidad instintiva, difícil de contener, los expertos recomiendan a las futuras mamás:

 

  • Evitar subirse a escaleras o a muebles que pongan en peligro su equilibrio.
  • No levantar objetos pesados. 
  • Pedir ayuda siempre que sea necesario.
  • No cansarse: respetar los horarios de descanso necesarios. No conviene llegar demasiado extenuada al momento del parto.
  • Realizar las tareas en forma pausada y evitar hacer esfuerzos desmedidos.

 

 

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