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Embarazo y Trabajo: Cuidados Cotidianos

Casi todas las mujeres tienen que trabajar durante el embarazo, ya sea fuera de casa o en el hogar. Algunas recomendaciones para cuidar cada día la salud de la mamá y el bebé.  

 

 

 

Alegría, sorpresa, conmoción, ansiedad, más alegría. La noticia de un nuevo embarazo llega con las emociones más diversas. Es momento de anuncios, felicitaciones, sueños y proyectos. Pero el mundo –que para los futuros padres dio un vuelco de 360º– sigue girando a la velocidad de siempre. El trabajo, la casa, las responsabilidades y otras ocupaciones siguen demandando. ¿Cómo congeniar embarazo y trabajo? 

 

“La embarazada puede realizar una actividad normal pero evitando en lo posible las tareas pesadas. Puede continuar trabajando si se trata de una ocupación que no requiere gran esfuerzo físico, pero deberán proscribirse totalmente durante la gestación aquellos trabajos que impliquen el uso de la fuerza, o se realicen en locales con materiales insalubres, con deficiente sistema de ventilación, refrigeración o limpieza”, expresa el doctor Ernesto Beruti, en el Instructivo para Embarazadas del Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario Austral.

 

En su primera visita prenatal, la futura madre podrá conversar con el médico acerca de sus condiciones de trabajo. Las ocupaciones que representan riesgos son, por un lado, aquellas que implican exposición a metales (mercurio y plomo), solventes, algunos agentes farmacéuticos y físicos e infecciones. Por el otro lado, también puede afectar de manera adversa al embarazo la exigencia física: estar de pie o caminar durante mucho tiempo, levantar objetos pesados, trabajar en turnos con horarios variables y el estrés. Frente a situaciones como éstas u otras que pueda indicar el médico, es urgente conversar con el empleador y acordar nuevas condiciones.

 

Aun cuando se trate de ocupaciones que no representen riesgos para la madre o el hijo, es innegable que en la mayoría de los casos, el embarazo sí afecta al trabajo. Al menos el 50 por ciento de las mujeres tiene nauseas o vómitos, especialmente al principio del embarazo, y es muy probable que los mismos se experimenten en horario laboral. En el primer y el tercer trimestre, además, la mujer probablemente sentirá fatiga, incomodidad y dificultad para concentrarse.  

 

Verónica, de 33 años, espera a su primer hijo hace cuatro meses y trabaja en relación de dependencia. “Al principio me costaba muchísimo concentrarme y además sentía náuseas casi todas las mañanas. Aunque todos habían recibido la noticia del embarazo de la mejor manera, yo sentía que tenía que trabajar como si nada pasara. Después, conversando con una compañera que fue mamá hace un año, me di cuenta de que semejante esfuerzo de mi parte no tenía sentido, que el embarazo es un momento irrepetible, en el que no tiene sentido exigirse más de la cuenta. Después de que me di cuenta de esto, empecé a sentirme más cómoda, a asumir mis nuevas limitaciones y a aceptar la ayuda de mis compañeros para algunas tareas”, cuenta.

 

Para que la jornada sea más llevadera y poder cuidar la salud de la mamá y el bebé, se aconseja:

  • tomar un descanso cada dos horas y uno más largo para comer algo cada cuatro;
  • beber abundante líquido;
  • cambiar la posición constantemente;
  • tratar de no levantar objetos pesados ni agacharse;
  • usar ropa holgada y zapatos bajos y cómodos.

 

Para aquellas que trabajan frente a la computadora, los especialistas recomiendan utilizar teclados que puedan separarse de la pantalla, como también sillas y mesas ajustables. La distancia ideal es a un brazo de distancia de la pantalla. 

 

Pero no todas las mujeres trabajan fuera de casa. Las tareas del hogar y el cuidado de los hijos mayores también requieren de grandes esfuerzos. Uno de los principales es el de levantar objetos –o personitas– pesadas.  El aumento de peso durante el embarazo sobrecarga la espalda. Si la mujer levanta los objetos de forma adecuada, reducirá el esfuerzo y prevendrá lesiones. Para ello, se deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • pararse dejando entre los pies una separación equivalente al ancho de los hombros;
  • contraer los glúteos;
  • doblar las rodillas;
  • hacer fuerza con los brazos y las piernas, no con la espalda;
  • limitar la cantidad y el peso de los objetos.


Una mujer sana con un embarazo normal y un entorno laboral saludable, podría trabajar hasta el mismo día del parto. Sin embargo, no es bueno llevar las propias fuerzas hasta el límite. Hacia el final del embarazo, en la medida de las posibilidades, es aconsejable disminuir el ritmo y procurar llegar descansada al esperado momento del nacimiento, que es un nuevo comienzo.

 

 

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