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Consejos para los días fríos

Durante los meses de invierno, el riesgo y la frecuencia de las infecciones, especialmente las respiratorias, aumenta. Por esta razón, los padres y los niños deberían adoptar una serie de medidas para prevenir dichas enfermedades. Este decálogo puede ayudar a paliarlas.

1- Evita en lo posible los lugares cerrados y con alta densidad de población. El hacinamiento facilita la transmisión de los microbios productores de muchas enfermedades como la gripe, laringitis, otitis, catarros, amigdalitis, neumonías y otras. Pero el niño debe continuar realizando su vida escolar y deportiva con normalidad.

 

 

Evita, siempre que sea posible, el contacto cercano con niños o adultos con tos, fiebre, diarrea o mucosidad nasal. Cuando este contacto no se puede impedir porque el único cuidador es el que tiene estos síntomas, este debe ponerse mascarilla facial de tela o papel cuando esté cerca del niño y lavarse las manos con frecuencia.

 

 

2- Humidifica el ambiente simplemente poniendo recipientes con agua en la habitación, en la zona de juego y en el lugar donde pase las horas. La calefacción reseca el ambiente y, en consecuencia, el aire que se respira, al igual que las secreciones de la nariz y del resto de las vías respiratorias. Estas son imprescindibles para limpiar de gérmenes y de contaminación el aire que se respira. El grado de humedad adecuado del aire es alrededor del 50 por ciento.

 

 

3- Ofrece mucha agua o líquidos para mantener un óptimo grado de hidratación. Aunque los niños suelen rechazar el agua, sobre todo cuando están enfermos, una buena hidratación es básica para que todo el organismo, incluido el de defensa contra las infecciones, funcione adecuadamente. El agua es imprescindible pero no la comida. Los niños tienen reservas calóricas suficientes, incluso los delgaditos, como para permitirles comer poco durante los días de enfermedad, especialmente cuando tosen, porque ello les obliga continuamente a tragar moco. Sin embargo deben beber líquidos con frecuencia.

 

 

4- Enséñale a toser, recuérdale que tosa porque la tos es el principal mecanismo para limpiar las vías respiratorias de mocos y flemas, que deben ser expulsados de las vías por donde circula el aire. Los niños no saben echarlos al exterior, generalmente los tragan, esto contribuye a que tengan menos apetito. En consecuencia, nunca o casi nunca administres jarabes, gotas o medicamentos para la tos porque estos no curan la enfermedad, solo amortiguan un síntoma necesario para el proceso de curación.

 

 

5- Utiliza ropa de abrigo de acuerdo a la temperatura en el exterior. Si hace mucho frío o aire, emplee gorro (por la cabeza se pierde mucho calor), bufanda, guantes y ropa de abrigo en capas, para aumentarlas o disminuirlas según la temperatura, al pasar de espacio abierto a cerrado o viceversa. Tan malo es mucho como poco abrigo. Es especialmente inadecuado realizar ejercicio físico con mucho abrigo o sudar pero no cambiar la ropa mojada por otra seca. El cuerpo evapora el sudor, quitando el calor al organismo y dejando el cuerpo frío. Estos cambios de temperatura facilitan las infecciones.

 

 

6- Evita mucha calefacción, porque además de caro es dañino. La temperatura confort en la vivienda es unos 21-22ºC. Más calor reseca el aire. Además, el paso de zonas calientes a otras frías también facilita las infecciones.

 

 

7- Aunque haga frío en el exterior, déjale jugar en el parque, en la calle o en las zonas deportivas. El juego es imprescindible para los niños, es la actividad que más les enseña. Cuando un niño tiene ganas de jugar es que está sano. No le limites el juego ni la actividad física aunque comience o tenga una infección, nunca le obligues a permanecer en cama, esto además de inútil es casi imposible. La cama no cura.

 

 

8- Aunque no le obligues a comer, ofrécele frutas o zumo de frutas naturales recién exprimidas, no batidos, refrescos ni colas. También puedes ofrecer yogur, porque además de ser un alimento muy completo ayuda a mantener la flora intestinal, alterada por las infecciones o por el uso de antibióticos.

 

 

9- No es necesario acudir a la consulta del médico solo por la tos, mocos o febrícula (menos de 38ºC), siempre que el niño esté activo y contento. El lavado de nariz con suero salino (agua y sal) es suficiente. Casi todos curan sin otro tratamiento, al cabo de unos días.

 

 

10- Consulta al médico si el niño tiene fiebre elevada. Si tiene fiebre persistente durante más de dos días, respiración ruidosa o dificultosa o si te preocupen los síntomas, acude a urgencias sin demora. Por ejemplo, si el niño tiende a dormirse, tiene mal color, dificultad al respirar o intenso decaimiento.

 

 

Gentileza: Prensa Libre
Imágenes: Prensa Libre

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