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El amor

En la semana de los enamorados materna te acompaña a reflexionar sobre este sentimiento tan profundo que vamos descubriendo a lo largo de toda la vida. ¡Animate a contarnos tu experiencia en el amor!





  • Qué es el amor

“El amor es una tendencia al bien, al otro, si ese otro es lo que nos hace bien” . Así define el escritor español Javier Hervada a este sentimiento tan difícil de explicar. Cada uno siente y vive de manera diferente el amor, pero todos buscamos ese bien.


El verdadero amor desea que el ser amado sea feliz, que alcance la perfección. Y esa felicidad la encontramos al lado de los que más queremos. Cada persona halla el amor en distintitos lados. Puede ser en una pareja, en los hijos, en los hermanos o en un amigo, pero todos lo encontramos en algún lado tarde o temprano.


No existe edad límite para amar y ser amado. El amor lo vamos descubriendo a lo largo de toda la vida. Pasamos por distintas etapas de maduración en el amor y vamos a prendiendo de las experiencias. No hay una etapa específica en la que lo encontramos. Nos sorprende en cualquier momento y en cualquier lugar y se queda para toda la vida.


Hay cuatro cosas que se tienen que dar para que haya amor: conocer lo que amamos, aprobarlo, tener el deseo de unión con el otro y buscar el bien del otro.


Debemos conocer a la otra persona en profundidad para llegar a entenderlo completamente y enamorarnos de todo lo que tiene, no solo lo superficial. Hay que aprobarlo de cierta manera: pensar si ese amor nos hace bien y nos ayuda a crecer como personas. Una de las coas más importantes es estar seguro de querer estar con el otro y hacer lo imposible para que éste se sienta amado.
 

Conocer, querer, desear la unión y buscar el bien del otro.


Una de las cosas más increíbles del amor es decidir y estar seguro de querer compartir un destino común con otra persona. Conocer a alguien y saber que es la persona con la que queremos pasar el resto de la vida y estar dispuestos a dar todo para lograrlo.


 Pero cuando hablamos de compartir no sólo nos referimos a los momentos de alegría y éxito que podemos tener con la persona que amamos. También hay que saber estar con los otros en los momentos desagradables y de dolor. Sino disfrutaríamos sólo de momentos felices que por su fugacidad no nos brindarían una verdadera alegría.


“Tanto en la salud como en la enfermedad” decimos cuando nos casamos. De esta manera podemos conocer a la otra persona. Además, cuando amamos realmente, estamos dispuestos a dar la vida para que el otro esté bien. Y si eso significa mucho esfuerzo, lo vamos a realizar igual sin importar cuánto nos cueste.


  • Amor conyugal


El amor conyugal es en el único en el que está involucrada la relación sexual. Ésta significa una entrega plena entre el hombre y la mujer. Es un vínculo tan fuerte que se exige la totalidad, exclusiva y permanente de las partes.


En el amor conyugal están involucrados todos los componentes de la persona humana: lo instintivo, lo afectivo y lo espiritual.


Estamos dispuestos a todo por el otro, pero esto también da mucho miedo. Miedo de que le pase algo al otro, miedo de no poder estar juntos, miedo por el futuro…Cuando las cosas son tan perfectas comenzamos a dudar y a temer, es normal. Pero tenemos que confiar en el otro y mirar para adelante, ver el futuro que vamos a construir juntos.


En el amor tenemos que aprender a dar. Es necesario desprendernos de las cosas materiales y dar: tiempo, comprensión, perdón, afecto… Ofrecerle a los demás lo más puro que tenemos de nosotros, hacer pequeños sacrificios. Pero atención, hay que saber ceder algunas veces y a no ceder, en otras.





  • El amor de la familia


El amor familiar es muy profundo y verdadero. Puede ser que no nos haga latir el corazón, ponernos nerviosos, sentir placer o sentir mariposas en la panza, como se dice. Pero los momentos compartidos en familia son únicos, no hay nada que los pueda reemplazar.


Para que una familia funcione se necesita una carga de sacrificio por parte de todos sus miembros. Cada uno asume, acepta y se compromete con la familia sin pedir nada a cambio. Es el lugar natural para crecer como personas.


Puede ser que muchas veces nos enojemos y necesitemos un memento solos. Pero al final del día, cuando volvamos a casa, es la familia la que siempre va a estar ahí para cuidarnos y amarnos.

 


¡Animate a compartir tu experiencia de amor con nosotros! Contanos el día que conociste a tu pareja, el casamiento, cuando nacieron tus hijos…Qué sentiste cuando lo descubriste y cómo fue.

 

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