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Maternidad: un don

Así lo explica Patricia: "la maternidad es un don, no un derecho. Cada hijo es un regalo inmenso por el que tenemos que estar muy agradecidos".

 

Patricia es licenciada en Comunicación. Se ha dedicado también en el campo de la educación especialmente de sus once hijos: seis mujeres y cinco varones. La mayor tiene 21 años y el último 4, casada desde los 24 años dice “La maternidad para mí es principalmente entrega. El ser madre te hace ver claramente que en ese darse, sin esperar nada a cambio, está la felicidad”.

 

 

En esta nota para materna ejemplifica el trabajo, el rol, la cualidad y el don de ser madre.

 

 

La Madre Teresa afirmaba: “Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años... Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad”.

La maternidad es una convicción que determina a cuidar, a amar, a darse. Se ven por las calles más de una madre embarazada o con niños pequeños. Sólo tienen mirada para sus hijos y cada una ejerce esos cuidados según la personalidad que tienen, pero siempre siguiendo un factor común: ese hijo es un regalo.

 

 

Así lo explica Patricia: “la maternidad es un don, no un derecho. Cada hijo es un regalo inmenso por el que tenemos que estar muy agradecidos. Cada embarazo lo viví como único y con mucha ilusión. Mi marido es de los que les hablan a los bebés desde que están en la panza así que salen muy estimulados. Es emocionante verlos crecer, disfrutar de las pequeñas cosas de cada edad. Son todos muy distintos en su forma de ser y esto lo hace más divertido”.

 

 

Continuando con la frase de la Madre Teresa …“Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lastima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. ¡¡¡Pero nunca te detengas!!!”.

 

 

No detenerse. No cansarse. Educar agota energías, porque exige intentar una y otra vez. Muchos fracasos, demasiados frutos que a lo mejor no se verán inmediatamente.

 

 

Ese no parar tan propio de las madres, tiene que saber delegar, confiar, esperar de los hijos y del marido una ayuda. Hay que aprender lo que significa dejarse servir para poder hacerlo mejor. Esta madre numerosa nos relata:  “Ahora la mayor tiene 21 años y el último 4 y todos colaboran en casa con diferentes encargos, por ejemplo poner la mesa, barrer la cocina después de la cena o trapear el piso, regar el jardín, lavar platos, pasar el plumero etc. Algunas tareas las hacen de a dos y varían  según estemos en época de clases o en vacaciones”.

 

 

Algunos consejos de su experiencia como mamá…

 

• Cuando son chiquitos enseñarles que cada cosa tiene su lugar y para esto tiene que haber un lugar para cada cosa. Así cuando les dices que ordenen, ellos sabrán a qué te refieres.

 

• Cuando son adolescentes y te dicen "todos lo hacen" o "todos van", debes interpretar que van unos pocos o sólo algunos (y siempre es bueno estar en contacto con otros padres para intercambiar opiniones).

 

• También es muy bueno que aprendan a ser críticos, desde chicos, ya sea con un programa de TV, con un periodista que opina sobre algún tema importante. Preguntarles  qué les pareció lo que hizo o dijo aquel personaje etc.

 

• Y lo que para mí es importantísimo (sobre todo con los más grandes que ya se mueven solos) es encargárselos a la Virgen para que los proteja todo el día.

 

 

Mis pequeños…

 

 

Hace algunos años, la actriz Jodie Foster dirigió su primera película llamad “Mi pequeño Tate”. La sinopsis explica que Tate “es un pianista con talento, un genio de las matemáticas y un increíble artista... con sólo siete años. Pero este niño prodigio se siente desdichado. Rehuído por sus compañeros y aburrido de las clases del colegio, el niño se siente angustiado por el ambiente que le rodea. Decidida a sacar el máximo potencial y aún con el temor de no poder disfrutar de su infancia, Dede, la madre accede a que la psicóloga que trata al niño le interne en una escuela para niños superdotados. Pero cuando entra en la escuela, Dede se da cuenta de que su hijo está más solo que nunca y de que es dentro de ella misma donde está la clave para que el pequeño encuentre lo que siempre ha estado buscando... una madre”.

 

 

Aunque sea una ficción este film ilustra la necesidad y unicidad de la relación materno filial. La cercanía materna, el contacto, la comunicación parece atravesar cualquier distancia, pero, mientras los hijos son pequeños, es primordial dedicarles atención. Poner la cabeza y el corazón para adivinar sus necesidades, para adelantarse a lo que les cuesta para dejar volar y acompañar. Por eso es importante estar…

 

 

Patricia nos da algunas ideas: “Un momento muy especial para nosotros es la cena, porque allí estamos todos juntos y nos enteramos de  los sucesos del día de cada uno. A veces hay peleas por contar primero por lo que generalmente empiezan los más chicos. Los más grandes cuentan también, pero siempre es bueno tratar de conversar con ellos de manera individual, aprovechando cualquier circunstancia que lo permita”.

 

 

Vida familiar

 

 

“Cuando el tercero de mis hijos tenía 3 años le gustaban mucho los animales. Un día que volvimos del supermercado, muy sigilosamente agarró los huevos recién comprados. Cuando nos dimos cuenta de lo que estaba haciendo, ya era demasiado tarde: se acababa de sentar sobre uno de los huevos. Sorprendida le pregunté por qué había hecho algo así, a lo que decepcionado respondió: Quería ver si salía un pollito."

 

 

Este relato que produce risa también hace pensar en la genialidad completa que existe en una criatura. No puede, no debe haber otro como el propio hijo. Es único. Es libre. Es persona: piensa, quiere, desea sufre…aunque sea chiquito…pero ese chiquito…salió de vos.

 

 

A las madres, a esas grandes mujeres que prodigan el don de la vida, materna les dedica esta poesía:

 

 

Ser madre...

 

Ser madre es retomar la esencia de la vida

Es ver pasar tu vida en un instante

Es estar doblemente llena de vida

Es abrazar la ternura

Ser madre es entender sin palabras la inocencia

Es tener barro fresco en tus manos

Es la dicha de poder dar lo mejor de ti

Ser madre es mirar a los ojos a Dios

Es estar más completa que nunca

Es sentir la alegría más intensa

Ser madre es poder tocar el cielo

Es alimentar la esperanza.

Ser madre es el papel más bello

Es la conquista más plena

Es lo inimaginable hecho realidad.

 

Nota elaborada por Gabriela Gazulla 

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