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Comer lo Correcto

¿Pueden prevenirse las típicas enfermedades de los niños con una alimentación correcta? Una guía completa para una alimentación adecuada.

Una vez que un niño inicia el proceso de alimentación complementaria a la lactancia materna, a muchas madres les surgen recurrentes dudas respecto de lo qué se puede y qué no se puede dar como alimento a un niño de entre uno y dos años.

 

Y lo cierto es que, si el niño está o no bien alimentado durante los primeros años de vida, esto puede tener un efecto profundo en su salud, así como en su habilidad para aprender, para comunicarse, pensar analíticamente, socializarse y adaptarse a nuevos ambientes y personas.

 

Al cumplir su primer año, el bebé empieza una nueva etapa en la alimentación. De acuerdo con la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) los requerimientos calóricos de un niño de entre 12 y 23 meses de edad son de 1092 calorías diarias. Sin duda, un incremento notable respecto de apenas unos meses atrás, cuando el patrón establecido de ingesta diaria para los 6 a 8 meses es de alrededor de 680 calorías. Otra cuestión importante es la cantidad de ingestas diarias. Lo que la SAP recomienda es lo siguiente: a partir del año, un niño debe acompañar la leche materna con tres comidas diarias.

Descubriendo nuevos alimentos



En esta etapa se debe iniciar también, poco a poco, la introducción de alimentos con una textura más gruesa, para que él o ella se vaya acostumbrando a comer alimentos troceados.


Una buena solución es darle alimentos que puedan ser levantados del plato fácilmente con un tenedor. Todo dependerá del niño y de su rapidez en el aprendizaje de la masticación. Lo importante es que a partir de los 18 a 24 meses el niño ya coma alimentos troceados. También se deben introducir poco a poco galletas, yogur natural y queso, para que el niño los incorpore paulatinamente a su dieta. 

 

A esta edad, las necesidades nutricionales del niño varían dependiendo de su desarrollo (el peso y las medidas) y también del grado de actividad del niño. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo un niño tranquilo, que uno activo o que uno hiperactivo. Otra recomendación importante para esta época es la de pasar del plato único a una comida mas completa y compuesta por primer plato (verduras, puré, sopa, por ejemplo) a un segundo (carne, pescado, huevo) más guarnición y un postre al final.

 

Claudia es mamá de Octavio y Candela, de cuatro y dos años, respectivamente. En su experiencia como mamá, ella cree que alimentar a sus hijos con comida sana y variada es una verdadera lucha diaria. "La oferta de comida chatarra es permanente -afirma Claudia- y desde que los chicos empezaron a comer sólidos, acostumbrarlos a las verduras y la fruta, por ejemplo, ha sido difícil. A pesar de que en casa los acostumbré a comida sana y nutritiva, tengo dificultades, sobre todo con Octavio que va al Jardín, para que no coman algo dulce antes de cenar y luego se queden sin hambre. Pero sé que vale la pena imponer la comida sana, porque me lo van a agradecer toda la vida".

Alimentación durante el verano



El cuidado con la alimentación en las épocas de más calor del año merece un apartado especial. El verano ofrece muchas posibilidades para una alimentación sana.

 

 

  • Grasa: 35-45 grs/día

 

 

 

Aquí, unas pautas que servirán de base para una buena guía:

  • Las grasas jamás deben sobrepasar el 30% del consumo diario de un niño. Recordemos que las grasas están concentradas en la manteca, la crema, el yogur, el huevo, la margarina así como en grasas animales.
  • El 50 o 60% de la ingesta diaria de un niño deben ser hidratos de carbono. Los encontramos en el pan, los cereales, la harina, pasta, arroz, la papa, las lentejas y en frutos secos.
  • La fruta y la verdura son una fuente importante de vitaminas y minerales. Son ricas en fibra y su ingesta es más que recomendable todo el año y aún más en verano. 
  • Es vital el respeto al horario y tiempo de la alimentación. Nunca se debe fomentar que los chicos "coman rápido"  o a deshora. Una buena masticación favorecerá la digestión, evitando así los gases y otros problemas intestinales.

Aprender a comer bien es un valor que, si se incorpora en la casa y desde pequeños, tendrá efectos positivos en nuestra salud a lo largo de toda la vida. Y en eso los padres son esenciales: alimentar a un niño responsablemente dándole siempre comida sana, en cantidades y tiempos adecuados, pueden hacer la diferencia y abrir camino fértil para un adulto saludable.

Necesidades nutricionales para un bebé de 1-2 años

  • Calorías: 1.200-1.300Kcal/día
  • Proteínas:  25-30 grs/día
  • Hidratos de carbono: 100-160 grs/día

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp.

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