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Mesa para Tres

A los dieciséis meses, se plantea una nueva aventura tanto para el bebé como para los papás: la de compartir la mesa y el menú familiar. ¿Cómo saber si está comiendo lo suficiente? ¿Es posible marcar pequeños límites de conducta?

 

El doctor Schnitzler, médico pediatra y Jefe de Cuidados Intensivos del Hospital Italiano, recomienda a las mamás: “Al año, el bebé comparte prácticamente la dieta familiar. La comida de todos los días, debidamente triturada y en pequeñas cantidades, es válida. Lógicamente, el menú tiene que ser variado y completo y evitar lo demasiado picante. Pero incluso puede comer hamburguesas caseras con papas fritas, teniendo cuidado con el aceite”.

 

 

 

Pero este hito no sólo es importante por la ampliación del menú, sino también –y más bien– por su  dimensión social y afectiva. En este sentido, la sección de Nutrición y Diabetes del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez considera: “Es necesario comer sano y poder disfrutar del acto de hacerlo con placer, aprovechando la función de socialización que tiene el mismo. La comida es un momento de reunión familiar o entre amigos. Permite que el niño se sienta miembro de un grupo a través de las costumbres relacionadas a la preparación, la selección y la distribución de los alimentos”.

La escena de la comida compartida es probablemente una de las más simbólicas del concepto de familia. El bebé lo percibe y esto lo ayuda a comprender cuál es su lugar. Estimularlo a que coma solo, además, es una excelente oportunidad para que comience a experimentar y disfrutar de pequeñas dosis de autonomía.

Cuando su primera hija cumplió los catorce meses, Luciana y Marcelo decidieron llevarla a la mesa con ellos. Con humor, la mamá cuenta su experiencia: “Los primeros días fue muy divertido para los tres. Aunque Pili nunca terminaba la comida del plato (más bien la tiraba toda al piso), era un lindo momento para compartir los tres. Pero con el paso del tiempo, no nos hizo tanta gracia: ¡No sólo comía menos de la mitad de lo que le servíamos, sino que se la pasaba tirando la comida al piso, gritando y riéndose como si estuviéramos jugando!”.

Hay una realidad: entre los 12 y los 24 meses, el bebé está demasiado ocupado explorando su mundo como para preocuparse demasiado por la comida. Además, a partir de esa edad el aumento de peso es mucho más paulatino que durante sus primeros doce meses, en los que debe triplicar su peso respecto del nacimiento. Las teorías modernas sobre la alimentación animan a los padres a no preocuparse si el pequeño no come todo lo que ellos querrían. Laura Davis y Janis Keyser , autoras de Cómo convertirse en el padre que uno quiere ser, señalan: “Nunca obligue a su bebé a comer más de lo que desea: nadie sabe como él lo que necesita”. Si la evolución del peso es correcta y no presenta síntomas de enfermedad, recomiendan no darle importancia a la falta de apetito. Además, forzarlo a comer puede traer consecuencias más graves. En el corto plazo, se corre el riesgo de convertir la mesa familiar en un terreno de batalla.  Y, hacia el futuro, se considera que una de las principales causas de obesidad entre los adultos es que han sido sobrealimentados en la infancia. De todos modos, es el pediatra de cada bebé el que debe - y seguramente lo hará - marcar el límite de lo que los padres pueden permitir en la nutrición de sus hijos.

 

 

 

A la vez que se anima a los padres a no retar al bebé por no comer, se recomienda marcar límites de conducta y darles un buen ejemplo desde el primer día. Por ejemplo, no dejarlo tirar la comida o derramar el agua intencionalmente.  Evitar las discusiones y la televisión, pequeños esfuerzos de los adultos, son grandes ejemplos para el bebé. Son buenas maneras de disfrutar este momento y preservarlo como una ocasión privilegiada de intimidad y encuentro familiar.

 

¿Qué mirar cuando se compra una silla para comer?

 

1.      El bebé debe quedar en una postura correcta: espalda recta, bien apoyada sobre el respaldo y los pies reposados sobre una base estable.
2.      La silla debe ser fácil de limpiar: algunos modelos traen almohadón de vinilo con una funda de tela lavable.
3.      Preferir las de altura ajustable: sirven tanto para la mesa como para darle de comer al bebé de frente. La altura correcta en la mesa es importante para que el bebé tenga buena visión de todo lo que sucede alrededor.
4.      Transportable: que sea fácil de levantar y mover.

 

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp

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