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Aprender a Nadar

El agua es una gran fuente de diversión para los más chicos, pero también puede representar cierto peligro. Por eso, los padres deben tomar algunas precauciones y acompañar a sus hijos en el proceso de aprendizaje.

 

La Academia Americana de Pediatría establece que los niños están en condiciones  de aprender a nadar con estilo recién a partir de los cuatro o cinco años. Sin embargo, la matronatación o natación para bebés permite que los niños tengan un primer contacto con el agua jugando con sus padres y bajo su supervisión.

 

“La matronatación es la hermana menor de la natación, un paso previo que lleva a los más pequeños a conocer el agua, a perderle el miedo y a disfrutarla plenamente”, afirma Patricia Cirigliano , experta en natación para niños.

 

Los bebés pueden comenzar a nadar, con la autorización del pediatra, a los pocos días después de que se les cayó el cordón umbilical, pero siempre deben estar bajo el cuidado y la vigilancia de los mayores. “Deben permanecer a un brazo de distancia o sostenidos por ellos”, puntualiza Cirigliano.

 

Las escuelas de matronatación consideran que no han enseñado a nadar a un niño  hasta que sus padres no hayan aprendido cuáles son sus responsabilidades. Es deber de los adultos adoptar medidas de seguridad y precaución para evitar accidentes. También es bueno comentar con los hijos esas normas, para que tomen conciencia desde chicos y puedan disfrutar más plenamente del agua.

 

Malena es mamá primeriza de Matías, de casi tres años. Desde que tiene seis meses los dos van juntos a la pileta: “Me parece una actividad que, además de la recreación, nos ayuda a mejorar y afianzar nuestro vínculo”, explica y agrega: “Matías disfruta muchísimo del agua y nunca quiere faltar”.

 

Estos son algunos de los beneficios de la matronatación, recomendada para niños de hasta cinco años:

 

Desarrollo físico

Mejora la coordinación, el equilibrio, y el conocimiento del espacio.

Incrementa la fuerza gracias a los ejercicios musculares, favoreciendo el desarrollo de las habilidades psicomotrices.

Los ejercicios suaves combinados con el agua a una temperatura agradable aumentan la relajación, estimulan el  apetito, y facilitan el descanso nocturno.

 

Desarrollo psicológico

El niño se siente más seguro y disfruta mucho aprendiendo a nadar, al sentir que sus padres tienen su atención concentrada en él.

Incrementa el sentimiento de independencia, estimula su auto confianza y mejora la comunicación con los demás.

 

Desarrollo social

Ayuda a iniciar la socialización sin traumas.

Activa la diversión y el espíritu de juego.

Consolida los vínculos de afecto con sus familiares.

Introduce conductas de autocuidado, convirtiéndolas en hábitos sumamente necesarios.
La seguridad, tema clave

 

Más allá de todos los beneficios que indudablemente trae consigo la natación, los padres deben considerar algunas medidas de seguridad para prevenir accidentes, tanto en el propio hogar, como a la hora de elegir la institución para que los chicos aprendan a nadar.

 

Consejos para prevenir accidentes en el agua:

 

Cuidados en el hogar

Preparar todos los elementos de higiene (jabón, shampoo, esponja, toalla) antes de introducir al niño en la bañera.
No dejar nunca sólo al chico en la bañera doméstica. Un niño pequeño puede ahogarse en 30 cm. de agua en pocos segundos.
Vaciar la bañera y otros recipientes después de usarlos.
Mantener a los niños fuera del cuarto de baño, salvo que estén bajo vigilancia directa.
No dejar a los hijos pequeños al cuidado de sus hermanos en la bañera.

 

Piscinas

La pileta debe estar rodeada de un alambrado tejido de por lo menos 1,50 metros de altura, combinado con algún sistema de cobertura de la pileta o de alarma cuando la misma no esté en uso.

La puerta del cerco tiene que abrir hacia fuera, porque si el bebé la empuja va a tener dificultad para acceder al área de la piscina.

La puerta tiene que estar cerrada por el lado de adentro con un candado cuya llave esté a una altura inaccesible para los niños.

Retirar los juguetes de la pileta cuando el niño haya salido, para evitar que vuelva solo gateando o caminando.

Evitar la inmersión completa de los niños que no han aprendido a controlar su respiración bajo el agua.
Prohibir, sin excepciones, los empujones y juegos de mano en el agua, así como también las corridas alrededor de las piletas.

Prestar particular atención a la instalación eléctrica y conexión en la piscina. Los equipos deberán estar  adecuadamente protegidos por sistemas de corte y fuera del alcance de los niños.

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