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Disfluencias del lenguaje y tartamudez

La mayoría de los niños de entre 2 y 6 años presentan alguna dificultad para encarar el lenguaje fluido, pero sólo un 10% de éstos desarrollan un desorden severo. ¿Es algo pasajero o permanente?, ¿Cuándo recurrir a los profesionales?
El lenguaje es una habilidad compleja que involucra muchos procesos, desde los lingüístico hasta lo cognitivo.

 

En general, las disfluencias o la tartamudez son resultado de una falta de coordinación entre la intención de hablar y los músculos del habla. Esto es así porque los niños aprenden a pensar y a hablar al mismo tiempo.

 

 
Ejemplos comunes de disfluencias:

 

 

Repetición: Repetir sonidos o sílabas especialmente al comenzar la palabra: “El ni-ni-ño como la sopa” o “El-el-niño come la sopa”.

 

 
Pausas: “El ni (pausa) ño come la sopa” o “El niño come la (pausa) sopa.”
 

 

Prolongaciones: “El niiiño como la sopa” o “El niño come la ssssopa”.

 

 

Interposiciones: Son sonidos extras o palabras que no suman significado al mensaje. “El niño eh come la sopa”.

 

 

Lo importante es poder diferenciar las disfluencias del lenguaje de la tartamudez. La segunda es “una perturbación del habla y de la comunicación social, ya que ocurre solamente cuando un sujeto habla con alguien” explicó la fonoaudióloga Daniela Toré en la revista “Nacer, una aventura”.

 

 

Todavía se desconocen con seguridad las causas de la tartamudez. Lo cierto es que no hay un único factor responsable. Puede ser algo neurológico, algo psicológico o lingüístico. Por lo tanto, el tratamiento será llevado a cabo por un equipo interdisciplinario de profesionales.

 

 

Se debe recurrir a un profesional si:

 

 
  • El niño presenta tres o más tipos de disfluencias simultáneamente (repetición, prolongación, pausas).
  • Se ve tenso, realiza movimientos con la cabeza o parpadea al hablar.
  • Se niega a hablar o dice “no puedo decir eso”.
  • Habla con un tono de voz muy alto.
  • Se angustia y se pone ansioso a la hora de comunicarse.
  • Espasmos y rigidez facial
  • Tiene tics nerviosos.

 

 

Aunque el experto dará consejos especiales y técnicos a los padres en cada caso, lo ideal es siempre que en el hogar se use un lenguaje claro y fluido. Además, es necesario escuchar a los niños atentamente, sin apurarlos o interrumpirlos.
 

 

 

Fuentes:

 

Revista Nacer, una aventura

 

“Disfluencias: La intervención precoz es la clave”. Sociedad Argentina de Pediatría.

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