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Generosidad

En esta nota hablaremos de la generosidad como virtud que es muy apta de incorporarse en los chicos entre 6 y 10 años.


Objetivo: hacer que sea una costumbre, porque hace felices a los chicos por dentro y por fuera.

Más de una vez hemos escuchado que  el hombre es un animal de costumbre: nos incomoda una ropa hasta que nos acostumbramos, no nos gusta algún sabor hasta que lo probamos varias veces, aceptamos a una persona como es cuando la conocemos y nos acostumbramos a quererla como es…Esto es así porque el hombre se va desarrollando mediante la incorporación de hábitos, así funcionó siempre, esa es su naturaleza.

 

"Dar hasta que duela" . Esto no lo dijo ningún kamikaze, ningún  soldado dispuesto a morir por la Patria… Lo expresó la Madre Teresa de Calcuta para referirse al amor hacia los demás. Esto es generosidad: salir de uno mismo y dar lo que ya no se tiene, de lo que se dispone como un bien valioso. En algunos padres de hoy, por diversos motivos ese bien valioso suele ser el tiempo dedicado a los hijos en educarlos y quererlos. Ser padres es vivir para los hijos, cuidarlos, no dejar de pensar en ellos, formarlos, enseñarles el modo de transitar el camino de la vida. Para eso es importante educar en virtudes.

 

 

Características de una persona generosa:

- Cuando da algo suyo.

 

- Cuando se da ella misma a otra persona para procurarle un bien desinteresadamente.

 

- Cuando ayuda sin buscar ningún beneficio.

 

- Cuando le cuesta esfuerzo ser buena y lo realiza igual.

 

- Cuando intenta serlo en las cosas pequeñas y no sólo en las que son grandilocuentes.

Seguramente queremos que nuestro hijos sean así, es más lo deseamos también para nosotras mismas. No es difícil si se enseña, si se ayuda a generar ese hábito. Hay un filósofo que clasifica los hábitos en técnicos, intelectuales y de carácter. Este último se refiere a la conducta…los hábitos que nos hacen ser de un determinado modo, porque pueden ser virtudes o vicios.

 

 

Cuentan de una familia que siempre festejaba la Navidad preparando un show para los hijos. El 21 de diciembre muere en un accidente el de 8 años. Ante el dolor inconmensurable que significa la pérdida de un hijo, los padres pensaron en los demás, que tampoco sabían como desenvolverse en la nueva situación, y se disfrazaron…no llegaron a comprar regalos, entonces la madre le puso un moño en la cabeza al papá y este todo disfrazado les dijo a los hijos: “Yo soy el regalo” y los chicos lo llenaron de abrazos.

No es fácil reaccionar así en una circunstancia tan dolorosa, pero es pensar en los demás, es salir de uno mismo. Para eso no hace falta llegar a vivir una experiencia del estilo, tan sólo pensar en lo que hacían nuestras madres: dejaban el mejor pedazo de pollo para los hijos, el famoso elegir la peor la parte.

 

 

En cosas chicas, en ceder, en no pensar en uno mismo, la generosidad practicada desde la infancia nos hace capaces de actos grandes después.

 

Puede ser útil agradecer a los hijos lo actos de generosidad que realizan porque eso los anima a seguir practicándolos. Contaba una madre que había pedido ayuda a su hijo para organizar el cumpleaños de su padre. Al terminar le dijo “Gracias hijo por la mano que has dado” y eso, cuenta la madre, “hizo que ante cada cara de agobio que ponía por alguna cosa, lo tuviera ahí a Javier para lo que necesitara”. Agradecer y hacerle notar sus buenas acciones, son pequeños depósitos de generosidad que se van formando en los hijos, como dicen, es de buen nacidos ser agradecidos.

 

 

Importante:

 

Escuchar: Prestar atención, poner a disposición de los demás los oídos del alma, es parte importante, el punto de arranque de la generosidad.

Un caso típico, que suele pasar a varias madres, es preguntar a los chicos cuando llegan del colegio cómo les fue, pero sin escuchar lo que dicen. A veces sin dejar de hacer lo que se estaba haciendo, o para saber si tiene tareas y cuánto tiempo me llevará ayudarlo a realizarlas, etc.

 

 

Aprovechar ocasiones: el período que abarca esta edad es totalmente apto para incorporar esta virtud, porque corresponde a un período sensitivo que pareciera ser un pedazo de cera caliente, esperando recibir una forma, sobre todo porque el chico incorpora la virtud de forma consciente. A los siete años se despierta en nuestros hijos una inclinación natural a ayudar, a darse, pero es necesario guiarlos.

 

 

Enseñar actitudes de cooperación: Por ejemplo, actitudes de respeto y

auto respeto por los demás, conducta de solidaridad hacia los hermanos, capacidad de ponerse en el lugar del otro, amar la verdad y la sinceridad, fomentar el sentido de amabilidad y la participación en la familia y en colegio.

 

 

Explicarles que la generosidad y el servicio a los demás es un deber de todas las personas y que da mucho gusto hacerlo, que vale más cuando cuesta, etc.

 

 

Mostrarle ocasiones de ser generosos : ayudar en la casa, cuidar a un hermano más chico, prestar juguetes o libros a un amigo, no ser el primero en elegir, ayudar a estudiar a un compañero, saber perdonar, dar las gracias, pedir las cosas por favor, pedir a Dios por los demás.

 

Gabriela Gazulla

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